“Pierdo US$100.000 al mes”: empresarios en EE.UU. denuncian el impacto de los aranceles de Trump
Los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump sobre productos importados, especialmente de China, han generado una ola de descontento entre empresarios estadounidenses. Aunque fueron presentados como una medida para proteger la industria nacional, muchos sectores denuncian que los gravámenes están provocando pérdidas millonarias y amenazan la viabilidad de miles de negocios.
El costo para los pequeños y medianos empresarios
Uno de los testimonios más difundidos es el de un fabricante de autopartes en Michigan, quien asegura que pierde cerca de US$100.000 al mes debido a los nuevos aranceles sobre el acero y componentes electrónicos importados.
“No tenemos cómo absorber ese costo. Subir los precios significa perder clientes, y mantenerlos significa operar con pérdidas”, explicó.
Sectores más golpeados
Manufactura: desde maquinaria agrícola hasta electrodomésticos, dependen de piezas importadas con nuevos impuestos.
Agricultura: los aranceles han provocado represalias de países como China, que redujeron la compra de soya, maíz y carne estadounidense.
Tecnología y retail: empresas que importan componentes o productos terminados enfrentan sobrecostos que trasladan al consumidor.
La justificación de Trump
El expresidente defiende la política arancelaria como una herramienta para proteger empleos locales y reducir la dependencia de China, afirmando que los sacrificios a corto plazo traerán beneficios a largo plazo para la economía estadounidense.
Reacciones divididas
Cámaras de comercio y asociaciones empresariales han pedido la eliminación o reducción de los aranceles, alegando que destruyen empleos en lugar de crearlos.
Partidarios de Trump creen que la medida es necesaria para obligar a China y otros países a negociar condiciones más justas.
Economistas advierten que el costo final recae en los consumidores, que ya enfrentan precios más altos en bienes básicos.
Entre la política y la economía real
El debate refleja la tensión entre los objetivos geopolíticos de Washington y las realidades de los negocios en el terreno. Para empresarios como el fabricante de Michigan, los aranceles no son una estrategia abstracta, sino una carga que amenaza la supervivencia de su compañía.
“No sé cuánto más podremos aguantar”, concluye.

