
Cuando aprendemos a soltar Reflexion
Hay momentos en la vida en los que nos aferramos a lo que ya no nos pertenece: una etapa, una persona, un sueño que ya cumplió su propósito. Soltar no siempre significa perder; muchas veces significa darle espacio a lo nuevo para florecer.
A veces, el miedo a soltar nace del deseo de controlar lo que no podemos. Pero la vida tiene su propio ritmo, y solo cuando abrimos las manos dejamos que lo mejor llegue a nosotros.
Soltar es un acto de fe. Es confiar en que lo que se va deja enseñanza, y lo que viene traerá crecimiento.
No hay vacío en el alma que la esperanza no pueda llenar, ni despedida que no esconda un nuevo comienzo.




