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November 4, 2025

Furia en el campo: ganaderos de EE.UU. acusan a Trump de “traicionar” al sector por abrir el mercado a la carne argentina

Lo que debía ser una medida comercial para fortalecer la oferta de alimentos en Estados Unidos terminó desatando una tormenta política y económica en el corazón del país.
El anuncio del gobierno de Donald Trump de ampliar las importaciones de carne argentina ha provocado una ola de indignación entre ganaderos estadounidenses, que acusan al presidente de “traicionar” al campo que lo llevó al poder.

“Nos sentimos abandonados. Prometió protegernos de la competencia extranjera, y ahora trae carne del otro lado del hemisferio”, declaró con enojo Jack Miller, productor de Nebraska.

🇺🇸 El anuncio que encendió la mecha

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó esta semana la autorización para aumentar las cuotas de importación de carne vacuna proveniente de Argentina, luego de más de dos décadas de restricciones sanitarias y comerciales.

La decisión, que busca bajar los precios internos de la carne y garantizar el suministro ante la inflación alimentaria, permitirá la entrada de hasta 80.000 toneladas anuales de carne argentina “de alta calidad”.

“Esta medida beneficia al consumidor estadounidense, amplía la competencia y fortalece la cooperación con un socio estratégico en Sudamérica”, explicó el secretario de Agricultura, Tom Vilsack.

Pero para los ganaderos locales, especialmente del Medio Oeste, la noticia fue un golpe inesperado.

“Una puñalada por la espalda al productor americano”

Asociaciones de productores como la National Cattlemen’s Beef Association (NCBA) y la American Farm Bureau Federation reaccionaron con dureza, calificando la medida como “una traición a las promesas del presidente Trump”.

“Durante años, escuchamos que su administración protegería la producción nacional. Pero ahora abre las puertas a una carne más barata mientras nuestros costos siguen subiendo”, denunció Ethan Rogers, portavoz de la NCBA.

Los ganaderos temen que el ingreso masivo de carne sudamericana deprima los precios internos y afecte directamente a miles de pequeños y medianos productores.

Según estimaciones del gremio, el impacto podría generar pérdidas de hasta 1.200 millones de dólares en los próximos 12 meses si no se aplican medidas compensatorias.

Argentina: una potencia cárnica que vuelve al mercado

La decisión representa un triunfo para Argentina, uno de los principales exportadores de carne del mundo.
Durante años, el país sudamericano buscó recuperar su acceso pleno al mercado estadounidense, del cual fue excluido en 2001 por motivos sanitarios vinculados a la fiebre aftosa.

“Esto demuestra la confianza de EE.UU. en la calidad de nuestra carne y en nuestros estándares sanitarios”, celebró el ministro argentino de Economía, Luis Caputo, quien aseguró que el acuerdo impulsará miles de empleos rurales y exportaciones de alto valor.

El acuerdo también refuerza la sintonía política y económica entre Trump y el presidente argentino Javier Milei, quienes comparten una agenda liberal y de apertura comercial.

La contradicción política

Lo paradójico es que Trump, que durante su primer mandato defendió una política proteccionista bajo el lema “America First”, ahora enfrenta críticas desde su propia base rural por impulsar una medida que beneficia a productores extranjeros.

“Nos dijo que lucharía contra los acuerdos injustos. Pero esto no es libre comercio, es una concesión a sus amigos en Argentina”, afirmó Larry McConnel, agricultor de Texas.

Analistas políticos sostienen que la decisión responde más a una estrategia geopolítica que económica: fortalecer los lazos con Argentina en medio de la disputa con China por influencia en Sudamérica.

“La carne es el nuevo instrumento diplomático. Washington busca consolidar aliados estratégicos, incluso a costa de su propio electorado rural”, señala la politóloga Rachel Delgado, de la Universidad de Georgetown.

Impacto en el mercado interno

Tras el anuncio, los futuros del ganado en el Chicago Mercantile Exchange registraron una caída del 4%, mientras que las acciones de procesadoras cárnicas como Tyson Foods y JBS USA subieron ligeramente, reflejando el beneficio para la industria empacadora y no para el productor.

El gobierno argumenta que la competencia ayudará a estabilizar los precios del consumo interno, que se dispararon más del 20% en el último año.
Sin embargo, los ganaderos advierten que el consumidor final no verá una rebaja significativa, ya que los intermediarios controlan los márgenes de ganancia.

Una batalla que recién comienza

Los productores rurales han anunciado que presentarán recursos legales y presionarán al Congreso para bloquear o modificar el acuerdo.
Varios senadores republicanos de estados ganaderos —como Kansas, Montana y Dakota del Sur— expresaron su rechazo y pidieron una revisión urgente de la medida.

“Esto pone en riesgo el corazón agrícola de Estados Unidos. El presidente está jugando con fuego político en pleno año electoral”, advirtió el senador Mike Rounds.

Entre la economía y la diplomacia

La controversia deja en evidencia la tensión entre la política interna de protección al campo y la agenda internacional de expansión comercial de Trump.
Mientras los productores sienten que han sido sacrificados, el gobierno defiende el acuerdo como parte de una estrategia mayor de influencia hemisférica.

“Trump no está pensando solo en el ganado, sino en el mapa geopolítico”, concluye el analista económico Juan Carlos Hidalgo, del Cato Institute.

En el corazón de Texas y Nebraska, los ganaderos siguen furiosos.
En Buenos Aires, los exportadores celebran.
Y en Washington, la decisión de Trump vuelve a demostrar que, en la política global, incluso la carne puede ser un arma diplomática.

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