La conexión con la tierra que tu cuerpo puede agradecer: los sorprendentes beneficios de ensuciarse las manos
Para algunas personas, trabajar en el jardín significa terminar con las manos llenas de tierra, las uñas sucias y la ropa cubierta de pequeñas manchas. Sin embargo, lo que a primera vista parece simplemente una consecuencia inevitable de la jardinería podría estar relacionado con algunos beneficios para el bienestar físico y mental.
Entrar en contacto con el suelo nos expone a una enorme variedad de microorganismos. Lejos de ser necesariamente algo negativo, esta interacción forma parte del ambiente natural en el que los seres humanos han evolucionado.
Eso no significa que toda exposición a la tierra sea beneficiosa ni que debamos ignorar las normas básicas de higiene. Pero sí existen razones para pensar que una vida excesivamente alejada del mundo natural puede tener consecuencias sobre nuestra relación con los microorganismos y nuestro bienestar.
Un mundo microscópico bajo nuestros pies
Una cucharada de tierra puede contener una enorme diversidad de bacterias, hongos y otros microorganismos. Muchos de ellos son inofensivos para los seres humanos y participan en procesos esenciales para los ecosistemas.
Cuando cultivamos plantas, removemos el suelo o simplemente tocamos la tierra, entramos en contacto con parte de esa comunidad microscópica.
La investigación científica ha prestado especial atención a la relación entre nuestra exposición a microorganismos ambientales y el desarrollo del sistema inmunitario. Una de las ideas estudiadas es la llamada "hipótesis de la biodiversidad", que plantea que el contacto con una diversidad de organismos ambientales puede contribuir al funcionamiento saludable del sistema inmunológico.
Sin embargo, los científicos continúan investigando exactamente qué exposiciones son beneficiosas, en qué cantidades y mediante qué mecanismos.
¿Puede ayudar al sistema inmunitario?
Nuestro sistema inmunitario necesita aprender a distinguir entre amenazas reales y sustancias que no representan un peligro.
El contacto cotidiano con el ambiente proporciona múltiples interacciones con microorganismos. Algunos investigadores consideran que una exposición diversa a microorganismos ambientales puede contribuir a la regulación del sistema inmunitario.
Esto ha generado interés en la llamada "hipótesis de la higiene", aunque esta idea suele simplificarse demasiado. No significa que la limpieza sea perjudicial ni que las personas deban evitar lavarse las manos.
La higiene sigue siendo fundamental para prevenir infecciones.
La cuestión es diferente: quizá una exposición excesivamente limitada a la diversidad microbiana natural tenga efectos distintos de los que produce una vida en contacto habitual con ambientes naturales.
Jardinería: tierra, movimiento y aire libre
Una de las maneras más sencillas de entrar en contacto con el suelo es trabajar con plantas.
Y aquí aparece otro beneficio: la jardinería no consiste solamente en tocar tierra.
Cavar, plantar, podar, transportar macetas o eliminar malezas implica movimiento físico. Dependiendo de la intensidad y duración, estas actividades pueden contribuir a mantenernos activos.
Además, pasar tiempo al aire libre permite cambiar temporalmente el ambiente habitual de una persona.
La combinación de actividad física, exposición a espacios verdes y concentración en una tarea concreta puede resultar beneficiosa para el bienestar psicológico.
El contacto con la naturaleza y el estrés
Los beneficios de ensuciarse las manos probablemente no dependen exclusivamente de los microorganismos.
Trabajar con plantas puede convertirse en una actividad relajante porque obliga a concentrarse en tareas sencillas y repetitivas: preparar la tierra, sembrar, regar o cuidar una planta.
La exposición a espacios verdes también ha sido estudiada por su posible relación con el estrés y el bienestar mental.
En otras palabras, cuando una persona pasa media hora cuidando un jardín, es difícil separar completamente el efecto de la tierra del efecto de estar al aire libre, moverse, concentrarse en una actividad y alejarse temporalmente de las pantallas.
Incluso los niños pueden beneficiarse
El contacto con ambientes naturales también es relevante durante la infancia.
Los niños exploran el mundo utilizando diferentes sentidos y necesitan oportunidades para interactuar con distintos ambientes. Jugar al aire libre, tocar plantas y explorar tierra son formas habituales de ese contacto.
Esto no significa que los niños deban jugar en cualquier tipo de suelo sin precauciones. Hay que evitar lugares contaminados y prestar atención a sustancias químicas, excrementos de animales, objetos peligrosos o plantas potencialmente tóxicas.
Pero tampoco es necesario convertir cada contacto con tierra en una emergencia de higiene.
Ensuciarse no significa olvidarse de la higiene
Aquí está la diferencia importante.
Tocar tierra no significa que sea buena idea comer con las manos llenas de suciedad o evitar lavarse después.
El suelo puede contener microorganismos capaces de provocar enfermedades, además de parásitos, productos químicos u otros contaminantes. Por eso, lavarse las manos después de trabajar en el jardín sigue siendo una medida básica de prevención.
Especialmente antes de comer, preparar alimentos o tocarse la cara, es recomendable eliminar la suciedad y los posibles microorganismos presentes en las manos.
La idea no es sustituir la higiene por suciedad, sino permitir un contacto razonable con la naturaleza sin miedo excesivo a cada microorganismo.
Una pequeña dosis de naturaleza en la vida cotidiana
En las ciudades modernas, muchas personas pasan gran parte del día dentro de edificios, rodeadas de superficies artificiales y con poco contacto directo con espacios verdes.
Recuperar pequeñas actividades relacionadas con la naturaleza puede ser una forma sencilla de cambiar esa rutina.
Plantar hierbas aromáticas, cuidar unas macetas, cultivar verduras, caminar por un parque o trabajar ocasionalmente en un jardín son actividades que permiten acercarnos nuevamente al mundo natural.
Y aunque la ciencia todavía investiga cuánto influye exactamente el contacto con los microorganismos del suelo sobre nuestra salud, hay algo que sí parece claro: estar en contacto con la naturaleza puede formar parte de un estilo de vida activo y saludable.
Así que la próxima vez que termines de plantar algo y descubras que tienes tierra debajo de las uñas, quizá no tengas que verlo únicamente como un inconveniente.
Después de todo, esas manos sucias también pueden ser el resultado de haber pasado un rato moviéndote, cuidando plantas y conectándote con un mundo natural que muchas veces queda olvidado en medio de la vida moderna.






