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October 20, 2025

Las Vegas sin brillo: la caída del turismo que refleja el declive del atractivo de EE.UU. en la era Trump

“Por favor, vengan. Los necesitamos, los extrañamos.”
Con esas palabras, un empresario del sector hotelero resumió el sentimiento que se respira hoy en Las Vegas, la ciudad que alguna vez fue sinónimo de exceso, luces y visitantes de todo el mundo.

Pero en los últimos años, la capital del entretenimiento ha enfrentado una alarmante disminución del turismo internacional, un fenómeno que no solo golpea su economía local, sino que también expone una tendencia nacional: la pérdida del encanto turístico de Estados Unidos.

La ciudad que no dormía… ahora está medio vacía

Antes de 2020, Las Vegas recibía más de 42 millones de turistas al año, generando miles de empleos en hoteles, casinos y espectáculos. Hoy, las cifras muestran un descenso sostenido: menos visitantes extranjeros, estadías más cortas y un gasto promedio menor.

Según la Asociación de Visitantes y Convenciones de Las Vegas (LVCVA), el turismo internacional ha caído más de un 25% respecto a los niveles previos a la pandemia, y la recuperación avanza mucho más lento que en otros destinos globales.

Los hoteles del Strip —donde los grandes complejos como el Bellagio o el Caesars Palace solían estar llenos incluso entre semana— ahora dependen más de turistas nacionales, conferencias corporativas y apuestas en línea.

“Las mesas siguen abiertas, pero el ambiente cambió”, dice un crupier veterano. “Se nota la ausencia de visitantes europeos, asiáticos y latinoamericanos. No hay el mismo ruido, ni la misma energía.”

Factores que explican la caída

Los expertos señalan varios motivos detrás del declive del turismo internacional en EE.UU. y, especialmente, en Las Vegas:

Restricciones migratorias y de visado más estrictas durante la administración Trump, que dificultaron la entrada de visitantes de países de América Latina, África y Asia.

Un aumento en los costos de viaje, agravado por el fortalecimiento del dólar frente a otras monedas.

Una imagen internacional deteriorada, con la percepción de que Estados Unidos se ha vuelto menos acogedor para los extranjeros.

Competencia global, con destinos como Dubái, Singapur o Ciudad de México que ofrecen experiencias de lujo con mayor apertura y conectividad.

“El turismo no solo depende de playas o casinos, sino de la sensación de bienvenida. Y Estados Unidos perdió parte de eso”, explica el economista de viajes Roger Dow, expresidente de la U.S. Travel Association.

El impacto económico

La industria turística representa cerca del 3% del PIB estadounidense y emplea a más de 9 millones de personas. En ciudades como Las Vegas, Orlando o Nueva York, la recuperación parcial del turismo doméstico no ha compensado la ausencia de viajeros internacionales, que suelen gastar más del doble que los nacionales.

En Nevada, la caída del turismo ha afectado al empleo, los ingresos fiscales y las pequeñas empresas. Restaurantes, tiendas de souvenirs y compañías de transporte han reducido personal o cerrado sus puertas.

“El viaje ya no es el mismo”

Más allá de los números, lo que preocupa a los expertos es la pérdida del atractivo emocional de Estados Unidos como destino.
Durante décadas, el país fue visto como el lugar donde todo era posible: desde recorrer la Ruta 66 hasta casarse en Las Vegas o ver un musical en Broadway. Hoy, esa imagen se ve opacada por la polarización política, la violencia armada y los controles migratorios.

“El sueño americano sigue vivo, pero el turista ya no lo sueña igual”, resume la analista turística mexicana Alejandra Prado.

Intentos de reactivación

Ante la crisis, el sector turístico ha lanzado campañas internacionales bajo el lema “Visit the USA”, buscando reconstruir la confianza de los viajeros.
En Las Vegas, se han invertido millones en renovar hoteles, abrir nuevos espectáculos y posicionarse como destino de eventos deportivos internacionales, como el Gran Premio de Fórmula 1 y el Super Bowl LVIII.

Aun así, el desafío es profundo. Las Vegas —y con ella todo el sector turístico estadounidense— deberá reconquistar la mente y el corazón de los visitantes extranjeros, en un contexto global cada vez más competitivo.

Una ciudad que espera volver a brillar

Mientras tanto, los hoteles siguen encendiendo sus luces cada noche, los casinos abren sus puertas y los artistas suben al escenario.
Pero detrás de ese brillo, persiste la nostalgia por los años en que Las Vegas era el símbolo del turismo mundial.

Porque más allá de los números y las estadísticas, hay una verdad que todos repiten en el Strip:
“Las Vegas sin gente no es Las Vegas.”

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