Philippe Aghion y la “destrucción creativa”: cómo el cambio constante impulsa el progreso económico
El economista francés Philippe Aghion, galardonado con el Premio Nobel de Economía 2025, se ha convertido en una de las voces más influyentes del pensamiento económico contemporáneo. En una entrevista con BBC Mundo, Aghion explicó el concepto que ha marcado su carrera: la “destrucción creativa”, un proceso que, aunque puede parecer caótico, considera esencial para el crecimiento y la innovación.
¿Qué es la “destrucción creativa”?
El término fue originalmente acuñado por el economista austríaco Joseph Schumpeter, pero Aghion lo ha actualizado y desarrollado en sus investigaciones sobre innovación y productividad.
Según su teoría, el progreso económico surge cuando nuevas ideas, empresas o tecnologías reemplazan a las antiguas. Este ciclo —de destrucción y creación— impulsa la eficiencia, fomenta la competencia y genera nuevas oportunidades.
“El crecimiento no ocurre de manera lineal ni cómoda”, explica Aghion. “Cada avance implica dejar atrás algo: una tecnología, un modelo de negocio o una forma de pensar.”
Ejemplos abundan: la llegada del automóvil desplazó a la industria de los carruajes; los teléfonos inteligentes reemplazaron a las cámaras digitales; la inteligencia artificial está transformando sectores enteros.
La clave del progreso: reinventarse
Para Aghion, la destrucción creativa no es un fenómeno a temer, sino una fuente de renovación económica. Sin embargo, advierte que los gobiernos deben acompañar estos procesos con políticas que protejan a las personas, no a las estructuras obsoletas.
“No se trata de impedir el cambio, sino de preparar a las sociedades para adaptarse a él”, señala. “La educación, la investigación y la protección social son fundamentales para que la innovación no deje a nadie atrás.”
Innovar o estancarse
El economista destaca que los países que más crecen son aquellos que fomentan la competencia y la flexibilidad, en lugar de proteger a empresas ineficientes.
Sus estudios demuestran que la innovación se desacelera cuando las economías se vuelven demasiado conservadoras o dependientes de subsidios permanentes.
“El progreso ocurre cuando se recompensa al que arriesga, no al que se acomoda”, afirma.
El dilema de la transición tecnológica
Aghion reconoce, no obstante, que la “destrucción creativa” también tiene costos: pérdida de empleos, cierres de empresas y desajustes sociales.
Por eso, insiste en que el desafío del siglo XXI es equilibrar el dinamismo con la inclusión.
Su propuesta pasa por tres ejes:
Invertir en educación y capacitación laboral para que los trabajadores puedan reinventarse.
Apoyar la investigación científica y tecnológica como motor de competitividad.
Garantizar redes de protección social que permitan a las personas asumir riesgos sin miedo a perderlo todo.
“El futuro pertenece a los que se adaptan”
En su diálogo con BBC Mundo, el Nobel francés concluye que el miedo al cambio puede ser más destructivo que el cambio mismo.
“El progreso económico no consiste en conservar lo que funciona, sino en atreverse a mejorar lo que puede funcionar mejor.”
La “destrucción creativa” no es, en palabras de Aghion, un llamado a la ruptura, sino a la renovación constante.
Un recordatorio de que cada crisis —económica o tecnológica— puede ser también el inicio de una nueva etapa de crecimiento, si se enfrenta con visión, innovación y humanidad.

