Rumania denuncia incursión de drones rusos y se suma a Polonia en la alerta dentro de la OTAN
La tensión en Europa del Este volvió a escalar tras el anuncio del gobierno de Rumania, que denunció la incursión de drones rusos en su espacio aéreo, convirtiéndose en el segundo país de la OTAN en reportar un incidente de este tipo después de Polonia. El hecho refuerza la preocupación de la Alianza Atlántica sobre el riesgo de que la guerra en Ucrania desborde sus fronteras.
El incidente
El Ministerio de Defensa rumano confirmó que varios drones de origen ruso fueron detectados en su territorio durante la noche, algunos de los cuales cayeron en zonas rurales cercanas a la frontera con Ucrania. Aunque no se reportaron víctimas, sí se registraron daños en infraestructuras civiles.
La respuesta de Bucarest
El presidente Klaus Iohannis calificó el hecho como una “violación inaceptable de la soberanía nacional” y convocó de inmediato al embajador ruso para presentar una protesta formal. Además, pidió a la OTAN reforzar la vigilancia aérea en la región del mar Negro.
Antecedente en Polonia
El incidente en Rumania ocurre pocos días después de que Polonia denunciara también incursiones de drones rusos, lo que obligó a Varsovia a desplegar cazas y activar sus sistemas de defensa aérea. Ambos episodios confirman que Moscú está operando en los límites de la confrontación directa con la OTAN.
El dilema de la OTAN
La Alianza Atlántica reiteró que defenderá “cada centímetro” del territorio aliado, pero enfrenta un dilema estratégico: responder de manera contundente podría escalar el conflicto con Rusia, mientras que no hacerlo podría ser interpretado como una señal de debilidad.
Rusia guarda silencio
Hasta el momento, el Kremlin no ha emitido comentarios oficiales sobre las acusaciones. Analistas consideran que Moscú podría estar probando la capacidad de respuesta de la OTAN y utilizando estas incursiones como parte de su guerra psicológica.
Una región en máxima tensión
La denuncia de Rumania confirma que la guerra en Ucrania ya no es un conflicto contenido: sus efectos se extienden hacia los países vecinos y aumentan el riesgo de un choque directo entre Rusia y la OTAN. Mientras tanto, la población en las zonas fronterizas vive bajo creciente temor a que la guerra los alcance de manera inevitable.

