Tragedia en Miami: las preguntas que deja el accidente del avión de carga que se salió de la pista
Cinco personas murieron y otras cinco resultaron heridas después de que un avión de carga se saliera de la pista durante el aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Miami y terminara impactando contra varios vehículos.
Ahora, mientras las autoridades trabajan entre los restos del avión y los vehículos destruidos, comienza una investigación que podría tardar semanas o meses en determinar exactamente qué ocurrió.
El accidente ocurrió el domingo 6 de septiembre, cuando el vuelo 7598 de Amazon Air, operado por la compañía 21 Air, llegaba a Miami procedente de San Juan, Puerto Rico. El Boeing 767-300 no consiguió detenerse dentro de la pista y la sobrepasó aproximadamente 1.300 pies antes de atravesar la zona situada al final del aeropuerto.
En su trayectoria, la aeronave golpeó primero una camioneta Ford Econoline en la que viajaban siete trabajadores de una empresa de limpieza contratada por las aerolíneas. Después atravesó la valla perimetral del aeropuerto y chocó contra un Toyota Corolla Cross que circulaba por una vía cercana. Finalmente, el avión quedó detenido en una zona de césped y se incendió.
Las cinco personas que murieron se encontraban en los vehículos alcanzados por el avión, según confirmó la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, la NTSB. Los dos pilotos sobrevivieron y fueron trasladados a un hospital, del que posteriormente fueron dados de alta.
¿Qué pudo provocar que el avión no se detuviera?
Esa es ahora la principal pregunta.
La NTSB ha desplegado un equipo de investigadores para analizar el accidente y ha recuperado tanto el registrador de datos de vuelo como la grabadora de voces de la cabina, conocidas popularmente como las "cajas negras". Estos dispositivos podrían proporcionar información clave sobre la velocidad del avión, las comunicaciones de los pilotos, los parámetros del vuelo y el comportamiento de la aeronave durante los últimos minutos.
Los investigadores están estudiando varias posibilidades, entre ellas la velocidad con la que el Boeing 767 se aproximó a la pista, el punto exacto donde tocó tierra, el funcionamiento de los frenos y otros sistemas del avión, las condiciones meteorológicas y las decisiones tomadas por la tripulación.
Las imágenes del accidente han llevado a expertos en aviación a preguntarse si el avión pudo haber aterrizado demasiado lejos dentro de la pista. Si una aeronave toca tierra demasiado tarde y todavía lleva una velocidad elevada, el margen disponible para detenerla puede reducirse considerablemente.
Pero, por ahora, ninguna de esas hipótesis ha sido establecida como causa oficial.
El factor meteorológico también está bajo la lupa
Otro elemento que podría haber tenido importancia es el clima.
En el momento del accidente había una tormenta en las proximidades del aeropuerto y se registraban vientos fuertes. Los investigadores tendrán que determinar si esas condiciones afectaron la aproximación, la velocidad respecto al suelo o la capacidad de la tripulación para realizar un aterrizaje seguro.
Una posibilidad que también se está examinando es la presencia de viento de cola durante el aterrizaje.
El viento de cola puede aumentar la velocidad de una aeronave respecto al suelo y reducir la distancia disponible para detenerla. Sin embargo, será necesario analizar los datos de vuelo y las condiciones exactas registradas en el aeropuerto antes de establecer si este factor desempeñó algún papel.
Una pregunta incómoda: ¿se pudo haber evitado una parte de la tragedia?
La investigación no se limitará necesariamente al avión y a sus pilotos.
Los investigadores también están examinando las características de seguridad del aeropuerto, incluida la ausencia de un sistema conocido como Engineered Materials Arresting System (EMAS), diseñado para ayudar a detener aeronaves que se salen de una pista.
El Aeropuerto Internacional de Miami cumple actualmente con las normas federales relacionadas con las zonas de seguridad al final de sus pistas, pero la NTSB estudia si la presencia de sistemas adicionales de frenado habría podido reducir las consecuencias del accidente.
Es una distinción importante: una cosa es determinar qué hizo que el avión abandonara la pista y otra muy diferente establecer qué elementos contribuyeron a que el accidente terminara con cinco personas muertas.
Una aeronave con más de tres décadas de historia
El avión involucrado era un Boeing 767-300 de aproximadamente 32 años de antigüedad.
Originalmente había sido utilizado como avión de pasajeros y posteriormente fue convertido en una aeronave de carga. Estaba operado por 21 Air bajo contrato para Amazon Air.
La edad del avión, por sí sola, no significa que fuera inseguro.
Los investigadores tendrán que determinar si existía algún problema mecánico o de mantenimiento que pudiera haber influido en el accidente. Para ello revisarán los registros de mantenimiento, las inspecciones realizadas y el funcionamiento de los sistemas de la aeronave.
También se analizarán las operaciones de la tripulación, la capacitación de los pilotos y las comunicaciones con los controladores aéreos.
El aeropuerto intenta recuperar la normalidad
El accidente provocó importantes interrupciones en uno de los aeropuertos más transitados de Estados Unidos.
Dos de las cuatro pistas permanecieron cerradas mientras los equipos de emergencia y los investigadores trabajaban en el lugar, aunque las operaciones aéreas fueron reanudándose posteriormente. El accidente también provocó retrasos y cancelaciones.
La escena que encontraron los investigadores fue especialmente compleja: restos del avión, vehículos destruidos, combustible derramado y daños en diferentes puntos de la trayectoria que siguió la aeronave después de abandonar la pista.
La presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, describió el lugar como una escena de enorme devastación.
Cinco familias enfrentan ahora las consecuencias
Mientras los investigadores buscan respuestas, para las familias de las víctimas la investigación tiene una dimensión mucho más personal.
Las autoridades identificaron a los cinco fallecidos como Rolando Aleman Leon, de 55 años; Yoel Rodriguez Naranjo, de 53; Julio C. Pineda, de 75; Carlos Acosta Fajardo, de 53; y Javierkys Reyes Quevedo, de 47. Todos se encontraban en los vehículos alcanzados por el avión.
Tres de los heridos permanecen hospitalizados, mientras que los dos pilotos ya fueron dados de alta.
Detrás de las cifras hay trabajadores que estaban cumpliendo con una jornada laboral y personas que simplemente transitaban por una carretera cercana al aeropuerto cuando la trayectoria de un avión transformó sus vidas en cuestión de segundos.
La respuesta todavía no está escrita
Los accidentes de aviación rara vez tienen una única explicación.
Una investigación de este tipo puede revelar una combinación de factores: condiciones meteorológicas, velocidad, decisiones de la tripulación, funcionamiento de los sistemas, características de la pista o incluso elementos externos al avión.
Por eso, la NTSB ha insistido en que todavía es demasiado pronto para determinar la causa.
La prioridad ahora es reconstruir segundo a segundo lo ocurrido durante aquel aterrizaje: dónde estaba el avión, a qué velocidad viajaba, cuándo tocó tierra, qué hicieron los pilotos, cómo respondieron los sistemas y por qué la aeronave terminó fuera de la pista.
Solo después de responder esas preguntas se podrá saber si se trató de un error humano, un problema técnico, una combinación de circunstancias o algo completamente distinto.
Y esa respuesta será fundamental no solo para explicar por qué murieron cinco personas en Miami, sino también para determinar qué cambios podrían evitar que una tragedia similar vuelva a ocurrir.

