Nueva operación letal en el Pacífico: EE.UU. anuncia la destrucción de cuatro “narcolanchas” y la muerte de 14 tripulantes
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó este lunes que 14 personas murieron durante una operación militar contra presuntas embarcaciones dedicadas al narcotráfico en aguas del océano Pacífico, en una acción que ya ha generado controversia internacional por su alcance y su legalidad.
Según el comunicado oficial, unidades navales estadounidenses interceptaron y posteriormente destruyeron cuatro lanchas rápidas —conocidas como “go-fast boats”— que transportaban cargamentos sospechosos entre las costas de Centroamérica y Sudamérica.
“Las fuerzas de EE.UU. actuaron en legítima defensa después de que las embarcaciones abrieran fuego durante el intento de interdicción”, señaló el portavoz del Comando Sur, Coronel Richard Campbell.
Un patrón de fuerza en aumento
Este es el tercer operativo letal en menos de dos semanas en el marco de la llamada Operación Centinela del Pacífico, una estrategia impulsada por Washington para neutralizar las rutas marítimas del narcotráfico hacia México y Estados Unidos.
En los últimos meses, el Comando Sur ha desplegado buques de guerra, helicópteros y drones armados para patrullar extensas zonas del Pacífico oriental, donde operan carteles y organizaciones criminales vinculadas a redes de contrabando internacional.
“El objetivo es cortar el flujo de drogas antes de que llegue a tierra firme, y para ello se están utilizando medios navales y aéreos de alta precisión”, indicó Campbell.
Sin embargo, organizaciones humanitarias y gobiernos de la región han expresado preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza en operaciones donde, según algunas fuentes, no siempre se confirma que los ocupantes sean narcotraficantes armados.
Una operación de alto riesgo
Los informes preliminares señalan que las cuatro embarcaciones fueron detectadas mediante imágenes satelitales y radares costeros, y que cada una transportaba entre 4 y 6 tripulantes.
Durante la persecución, helicópteros artillados de la Marina estadounidense abrieron fuego, provocando explosiones y el hundimiento de las lanchas.
Solo dos personas habrían sido rescatadas con vida, actualmente bajo custodia estadounidense para interrogatorio.
“Las embarcaciones se negaron a detenerse y realizaron maniobras agresivas. La respuesta fue inmediata y proporcional”, afirmó el informe oficial.
Reacciones internacionales
Los gobiernos de Ecuador, Colombia y Panamá, cuyos ciudadanos podrían estar entre los fallecidos, solicitaron informes detallados sobre la operación y el estatus de los sobrevivientes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia expresó en un comunicado que “ningún operativo antidrogas justifica la ejecución extrajudicial de personas en aguas internacionales”, y pidió que el caso sea revisado por la Organización de Estados Americanos (OEA).
En contraste, Washington defendió la acción como parte de su compromiso para frenar el tráfico transnacional de drogas, una prioridad de seguridad nacional reforzada por la administración Trump.
La estrategia del “golpe preventivo”
Expertos en defensa advierten que Estados Unidos está adoptando un enfoque cada vez más agresivo y militarizado en su lucha contra el narcotráfico marítimo.
Bajo la doctrina del “golpe preventivo”, las fuerzas estadounidenses pueden neutralizar objetivos sospechosos antes de que crucen zonas jurisdiccionales.
“Es una estrategia de alto impacto que busca disuasión inmediata, pero también implica un riesgo humanitario considerable”, señala el analista de seguridad Miguel Ángel Vega, del Instituto Interamericano de Defensa.
Un conflicto que se libra en silencio
En lo que va del año, el Comando Sur ha reportado la intervención de más de 60 embarcaciones en el Pacífico oriental, con más de 40 personas muertas o desaparecidas durante los enfrentamientos.
Sin embargo, la mayoría de las operaciones permanecen clasificadas, sin acceso público a grabaciones o informes completos.
Diversos observadores han comparado esta política con las operaciones antidrogas encubiertas de los años 80 y 90, cuando Estados Unidos realizaba acciones de interdicción sin la participación de las autoridades locales.
El mar, nuevo frente de la guerra antidrogas
Mientras Washington insiste en que su ofensiva marítima busca proteger a las comunidades estadounidenses del flujo de cocaína y fentanilo, las críticas apuntan a que las muertes en el mar reflejan una escalada peligrosa y podrían violar normas internacionales sobre el uso de la fuerza.
“Estados Unidos está librando una guerra silenciosa en el Pacífico, con consecuencias que nadie está midiendo”, advierte el investigador Eduardo Pineda, especialista en relaciones hemisféricas.
Con 14 nuevas muertes y una creciente controversia sobre la legalidad de estas operaciones, el Pacífico se consolida como el nuevo epicentro de una guerra sin fronteras ni testigos, donde la línea entre la seguridad y la violencia estatal se vuelve cada vez más difusa.

