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October 17, 2025

Gaza entre ruinas: el titánico desafío de reconstruir una tierra que quedó sin cimientos

Reconstruir Gaza no será solo una tarea de ingeniería, sino una prueba de humanidad. Tras meses de bombardeos, desplazamientos masivos y un colapso casi total de los servicios básicos, los expertos advierten que la reconstrucción del enclave palestino será más difícil que empezar desde cero.

Una franja devastada

Según estimaciones de la ONU y el Banco Mundial, más del 65% de la infraestructura de Gaza ha sido destruida o gravemente dañada. Ciudades enteras como Rafah, Jan Yunis y partes de Ciudad de Gaza quedaron reducidas a escombros: hospitales, escuelas, redes eléctricas y sistemas de agua ya no existen.

El comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, fue contundente:
“Lo que vemos no es una ciudad en ruinas, sino el colapso total de una sociedad.”

“Peor que empezar desde cero”

La magnitud del daño es tal que la reconstrucción no puede hacerse sobre los restos existentes. Gran parte del terreno está contaminado por restos explosivos, aguas negras y estructuras inestables, lo que impide iniciar obras sin antes realizar una limpieza profunda que podría tardar años.

Además, las cadenas de suministro siguen bloqueadas, y la entrada de materiales de construcción está sujeta a estrictos controles de seguridad israelíes, que han sido históricamente un obstáculo para la reconstrucción tras conflictos anteriores.

Un costo que desafía a la comunidad internacional

El Banco Mundial estima que la recuperación total de Gaza podría costar más de US$60.000 millones, una cifra que supera el Producto Interno Bruto de países enteros de la región.
Pero el dinero, advierten los analistas, no será suficiente sin estabilidad política y coordinación internacional real.

Egipto, Qatar y Estados Unidos han propuesto crear un fondo internacional de reconstrucción, pero las diferencias entre las potencias y la falta de una autoridad palestina unificada complican la planificación.

“No se puede reconstruir Gaza mientras siga siendo un campo de batalla político”, afirma la analista árabe Lina Khoury. “Antes del cemento, se necesita confianza.”

Una población exhausta

Más de 1,7 millones de personas —el 80% de la población de Gaza— se encuentran desplazadas. Muchos viven en refugios improvisados o carpas sobre los restos de sus hogares.
El trauma es profundo: niños que no conocen otro paisaje que el de la guerra, familias separadas, comunidades enteras borradas del mapa.

“Ya no sabemos qué significa tener una casa”, dijo a la prensa internacional Aisha, una madre de tres hijos en Rafah. “Solo pensamos en sobrevivir un día más.”

Obstáculos políticos y humanitarios

Reconstruir Gaza implica también resolver un rompecabezas político:

¿Quién administrará los fondos y supervisará las obras?

¿Qué papel jugará Israel en los permisos de entrada de materiales?

¿Aceptará Hamás ceder control a una autoridad civil respaldada por la comunidad internacional?

Cada una de estas preguntas tiene el potencial de frenar el proceso antes de comenzar.

Más que ladrillos y cemento

Organizaciones internacionales advierten que la reconstrucción debe ir más allá de lo físico. Requiere reconstruir la vida cotidiana, los servicios básicos y, sobre todo, la confianza.
La educación, la salud mental y la recuperación social serán tan importantes como levantar edificios.

“No se trata solo de reconstruir estructuras, sino de reconstruir esperanza”, explicó el enviado de la ONU para la región, Tor Wennesland.

Un futuro en suspenso

Por ahora, Gaza es un paisaje donde las fronteras entre ruina y resistencia se confunden. Cada día sin un plan de reconstrucción agrava el sufrimiento de millones y deja en evidencia una verdad dura: la paz no puede construirse sobre los escombros.

Mientras la comunidad internacional discute quién debe pagar y cómo hacerlo, las familias gazatíes siguen levantando paredes con sus propias manos, símbolo de una tenacidad que ni la guerra ha podido destruir.

Porque reconstruir Gaza no es solo cuestión de dinero o poder: es una prueba de si el mundo aún es capaz de elegir la vida sobre la destrucción.

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