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June 26, 2026

Colombia enfrenta el reto de producir más y trabajar mejor: el desafío económico que recibirá el próximo gobierno

Durante años, Colombia ha sido reconocida como uno de los países donde las jornadas laborales son más extensas de América Latina. Sin embargo, esa realidad no se ha traducido en una economía más eficiente ni en mayores niveles de riqueza. El país enfrenta una paradoja que preocupa a economistas, empresarios y organismos internacionales: se trabaja muchas horas, pero la productividad continúa siendo baja.

Este fenómeno se ha convertido en uno de los principales desafíos estructurales para la economía colombiana y será uno de los asuntos más urgentes que deberá enfrentar el próximo gobierno, independientemente de quién llegue a la Casa de Nariño.

Muchas horas de trabajo no significan mayor productividad

La productividad mide cuánto valor genera un trabajador durante una determinada cantidad de tiempo. En otras palabras, no importa únicamente cuánto se trabaja, sino cuánto se produce con los recursos disponibles.

En Colombia, miles de personas cumplen largas jornadas laborales que incluso superan las ocho horas diarias. Sin embargo, el crecimiento de la producción por trabajador ha permanecido prácticamente estancado durante años.

Esto significa que el esfuerzo individual no siempre se refleja en una economía más competitiva, mejores salarios o mayores oportunidades de desarrollo.

Un problema que viene desde hace décadas

Los especialistas coinciden en que la baja productividad no es consecuencia de un solo gobierno, sino el resultado de problemas acumulados durante décadas.

Entre los factores que explican esta situación destacan:

Bajos niveles de innovación tecnológica.
Escasa inversión en investigación y desarrollo.
Elevada informalidad laboral.
Deficiencias en infraestructura y logística.
Limitaciones en la calidad educativa y la formación técnica.
Procesos empresariales poco eficientes, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

Mientras otros países han incrementado la automatización y digitalización de sus industrias, muchas empresas colombianas continúan utilizando métodos tradicionales que reducen su capacidad de competir en mercados internacionales.

La informalidad sigue siendo un gran obstáculo

Uno de los principales desafíos es la elevada informalidad laboral.

Millones de colombianos trabajan sin contratos estables, sin acceso a seguridad social y con ingresos limitados. En este tipo de empleos suele haber menor capacitación, escasa incorporación de tecnología y reducidas posibilidades de aumentar la productividad.

Además, la informalidad dificulta la inversión empresarial y limita el crecimiento económico sostenible.

Educación y capacitación: piezas fundamentales

Otro de los retos consiste en fortalecer el capital humano.

Aunque Colombia ha ampliado el acceso a la educación durante las últimas décadas, todavía existen brechas importantes entre las habilidades que demanda el mercado laboral y la formación que reciben muchos trabajadores.

Sectores como la inteligencia artificial, la programación, la manufactura avanzada, la automatización y las energías renovables requieren personal altamente capacitado, mientras muchas empresas aún tienen dificultades para encontrar ese talento.

Reducir esa distancia será clave para elevar la competitividad del país.

Tecnología e innovación siguen siendo asignaturas pendientes

Las economías más productivas invierten constantemente en innovación.

La incorporación de nuevas tecnologías permite producir más en menos tiempo, reducir costos, mejorar la calidad de los productos y abrir nuevos mercados.

Sin embargo, la inversión colombiana en investigación y desarrollo continúa siendo relativamente baja frente a otras economías emergentes, lo que limita el crecimiento de sectores de alto valor agregado.

Un desafío para el próximo gobierno

El nuevo gobierno heredará una economía con importantes oportunidades, pero también con retos estructurales que no podrán resolverse en el corto plazo.

Incrementar la productividad requerirá políticas públicas que impulsen la educación, la innovación, la formalización del empleo, la infraestructura y el fortalecimiento del sector empresarial.

También será necesario generar condiciones que incentiven la inversión privada y promuevan un entorno favorable para el desarrollo de nuevas industrias.

Más productividad significa mejores salarios

Una economía más productiva no solo beneficia a las empresas.

Cuando los trabajadores generan mayor valor, aumenta la posibilidad de mejorar los salarios, crear empleos de mayor calidad, incrementar la inversión y fortalecer las finanzas públicas.

Por esa razón, numerosos economistas consideran que elevar la productividad es uno de los caminos más efectivos para reducir la pobreza y disminuir las brechas sociales.

Un cambio que exige visión de largo plazo

El reto de Colombia no consiste únicamente en que sus ciudadanos trabajen más horas, sino en crear las condiciones para que cada hora trabajada genere mayor valor para la economía.

Superar este problema exigirá reformas sostenidas, inversión en conocimiento, modernización tecnológica y un esfuerzo conjunto entre el Estado, el sector privado y las instituciones educativas. Solo así el país podrá romper con un ciclo de baja productividad que ha limitado su crecimiento durante décadas y construir una economía más competitiva, capaz de ofrecer mejores oportunidades para las próximas generaciones.

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