Opens in a new tab
Keilah RadioEn Vivo
{{svg_share_icon}}
Llamanos!
512-910-8000

NoticiasInternacional

August 19, 2026

De hackers a expertos: la estrategia británica para rescatar a jóvenes del ciberdelito

Durante años, Reino Unido ha visto crecer una preocupación que resulta difícil de detectar a simple vista: adolescentes con grandes conocimientos de informática que comienzan utilizando sus habilidades por curiosidad y terminan involucrándose en actividades ilegales en internet.

No todos tienen las mismas motivaciones ni siguen el mismo camino. Algunos buscan reconocimiento entre sus pares, otros quieren demostrar sus capacidades y algunos simplemente empiezan experimentando con herramientas que encuentran en internet sin comprender completamente que están cometiendo un delito.

Pero las autoridades británicas han llegado a una conclusión importante: castigar no siempre es suficiente. En determinados casos, también hay que intervenir antes de que la curiosidad se convierta en una carrera criminal.

Cuando jugar y aprender se convierte en un riesgo

La Agencia Nacional contra el Crimen de Reino Unido, la NCA, ha identificado los videojuegos en línea como una de las posibles vías de entrada de algunos jóvenes al ciberdelito.

El problema no es jugar ni aprender programación. De hecho, la inmensa mayoría de los jóvenes que desarrollan habilidades informáticas nunca se convierte en delincuente.

El riesgo aparece cuando esas capacidades empiezan a utilizarse para realizar ataques DDoS, acceder sin autorización a sistemas, obtener información ajena o utilizar herramientas maliciosas.

Una evaluación de la NCA señala que algunos jóvenes llegan a estas actividades a través de comunidades en línea, tutoriales y herramientas disponibles con relativa facilidad. También destaca que la búsqueda de reconocimiento y pertenencia dentro de determinados grupos digitales puede desempeñar un papel importante.

Un fenómeno que puede empezar muy temprano

La preocupación británica no se limita a jóvenes que ya han cometido delitos graves.

Las autoridades intentan identificar a quienes muestran señales tempranas de estar entrando en ese camino.

Las nuevas directrices de seguridad para las escuelas británicas advierten que los delitos cibernéticos dependientes de la tecnología constituyen una amenaza que evoluciona rápidamente y que algunos jóvenes con especial interés y talento en informática pueden terminar involucrados en ellos de manera deliberada o accidental.

Entre las conductas que generan preocupación están los accesos no autorizados a sistemas, los ataques de denegación de servicio y la creación, adquisición o distribución de programas maliciosos.

La apuesta por rehabilitar en lugar de desperdiciar el talento

Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de la estrategia británica.

En lugar de considerar que todo joven que cruza esa línea está destinado a convertirse en un delincuente profesional, las autoridades han desarrollado programas para intentar redirigir sus conocimientos.

Uno de ellos es Cyber Choices, una iniciativa preventiva respaldada por el Ministerio del Interior británico y dirigida por la NCA junto con las fuerzas policiales regionales y locales.

El objetivo es intervenir cuando un joven corre riesgo de involucrarse en delitos cibernéticos de menor nivel y ayudarlo a utilizar sus habilidades tecnológicas de una manera legal y constructiva.

La idea es sencilla pero poderosa: si un adolescente tiene la capacidad de comprender sistemas informáticos, quizá sea mejor enseñarle a protegerlos que limitarse a decirle que deje de utilizarlos.

De atacar sistemas a protegerlos

La diferencia entre un hacker criminal y un especialista en ciberseguridad puede estar, en algunos casos, en cómo se utiliza el mismo conocimiento.

La programación, la seguridad informática, la criptografía y la capacidad para encontrar vulnerabilidades son habilidades extremadamente valiosas para empresas y gobiernos.

Por eso, Reino Unido también está ampliando las oportunidades legales para que los jóvenes interesados en tecnología puedan desarrollar esas capacidades.

El programa gubernamental TechFirst, que amplía iniciativas anteriores como CyberFirst, busca acercar a millones de estudiantes a las áreas tecnológicas y crear caminos hacia carreras profesionales relacionadas con la informática y la ciberseguridad.

Incluso existen plataformas educativas gratuitas para que adolescentes aprendan sobre seguridad informática mediante ejercicios y competencias.

La evidencia sugiere que intervenir temprano puede funcionar

La estrategia no se basa únicamente en una intuición.

La evaluación de más de 1.000 derivaciones realizadas entre diciembre de 2017 y abril de 2025 encontró que quienes pasaron por el mecanismo preventivo Cyber Prevent presentaron tasas de reincidencia —tanto por delitos cibernéticos como por delitos en general— aproximadamente la mitad de las observadas en grupos comparables que no participaron en el programa.

La propia NCA advierte que algunos jóvenes siguen necesitando intervenciones más intensas, pero considera que los resultados respaldan la idea de actuar antes de que el comportamiento criminal se consolide.

Esto cambia la manera de entender el problema.

La pregunta deja de ser únicamente cómo castigar a un joven que cometió un delito informático y pasa a ser también cómo evitar que ese joven vuelva a cometerlo.

La importancia de descubrir qué hay detrás del comportamiento

Los investigadores que han estudiado las trayectorias hacia el hacking criminal también han encontrado que no existe un único perfil.

Una investigación publicada en 2026, que entrevistó a hackers criminales de Reino Unido y Países Bajos, identificó diferentes caminos hacia el delito. Algunos jóvenes pueden experimentar aislamiento social, mientras que otros encuentran comunidades digitales que terminan reforzando conductas ilegales.

Eso significa que una respuesta exclusivamente policial puede quedarse corta.

Si detrás de la conducta existen problemas de pertenencia, presión de grupo, falta de oportunidades o una necesidad de reconocimiento, la intervención también tiene que abordar esos factores.

Exhackers cuentan su propia historia

Una de las estrategias más llamativas consiste en utilizar las experiencias de antiguos ciberdelincuentes para advertir a los jóvenes.

En 2026, exhackers que habían formado parte de comunidades criminales participaron en charlas para estudiantes de Manchester con el objetivo de mostrarles cómo sus conocimientos podían utilizarse legalmente. Uno de ellos explicó cómo terminó involucrado en un robo de criptomonedas y posteriormente pasó por prisión.

El mensaje es diferente al de una amenaza tradicional.

No se trata solamente de decirles a los adolescentes: “esto es ilegal”.

También se les muestra qué puede ocurrir cuando una habilidad que comenzó como entretenimiento termina convirtiéndose en una actividad criminal.

No todos los jóvenes necesitan el mismo tratamiento

Otro desafío es evitar que la prevención se convierta en una etiqueta.

Un adolescente que realiza una travesura informática no necesariamente tiene el mismo riesgo que alguien que participa regularmente en ataques organizados.

Por eso, los programas británicos buscan evaluar el nivel de riesgo y ofrecer respuestas proporcionales.

En algunos casos puede bastar con educación y orientación. En otros puede ser necesario un acompañamiento más intenso, supervisión y apoyo familiar.

La reforma general del sistema de justicia juvenil británico también está apostando por intervenciones más tempranas y por abordar las causas que llevan a los jóvenes a delinquir.

Una segunda oportunidad para un talento que puede ser valioso

El caso británico plantea una cuestión que probablemente será cada vez más importante en otros países.

En un mundo donde los conocimientos tecnológicos tienen un enorme valor, un adolescente capaz de encontrar una vulnerabilidad informática puede representar tanto una amenaza como una oportunidad.

La diferencia está en qué camino toma.

Si ese talento termina en manos de una red criminal, puede causar enormes daños. Pero si se orienta hacia la ciberseguridad, puede convertirse en una profesión y contribuir precisamente a defender a empresas, instituciones y ciudadanos de otros delincuentes.

Por eso, la estrategia británica parte de una idea que puede parecer paradójica:

algunos de los jóvenes que más preocupan por sus habilidades informáticas también pueden convertirse en parte de la solución.

La verdadera apuesta no consiste en ignorar el delito ni en evitar las consecuencias legales cuando corresponda.

Consiste en intervenir antes de que el camino sea irreversible, mostrar que existe una alternativa y ofrecer a esos jóvenes una razón para utilizar su talento de otra manera.

Porque en la era digital, la misma habilidad que puede utilizarse para entrar en un sistema también puede utilizarse para protegerlo.

NoticasRelacionadas