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August 7, 2025

¿Dolor de cerebro? El curioso fenómeno detrás del “brain freeze” y cómo evitarlo

¿Alguna vez has tomado un helado o una bebida muy fría demasiado rápido y, de repente, sentiste un dolor agudo y punzante en la cabeza, justo detrás de la frente? Tranquilo, no eres el único. Este fenómeno, conocido popularmente como “brain freeze” o congelamiento cerebral, es mucho más común de lo que parece, y tiene una explicación científica fascinante.

¿Qué es el “brain freeze”?
El término médico para este fenómeno es esfenopalatine ganglioneuralgia, aunque no necesitas aprenderlo para saber lo molesto que puede ser. Ocurre cuando algo muy frío entra rápidamente en contacto con el paladar o la parte posterior de la garganta, provocando una reacción del cuerpo.

El frío repentino hace que los vasos sanguíneos del techo de la boca se contraigan bruscamente, y luego se dilaten de nuevo rápidamente para compensar el cambio de temperatura. Este cambio rápido provoca una señal de dolor que viaja a través del nervio trigémino, uno de los principales nervios de la cabeza.

El problema es que el nervio trigémino también transporta señales desde la frente, los ojos y otras partes de la cabeza. Por eso, el cerebro interpreta erróneamente ese dolor como si viniera de la frente o del cráneo, generando esa punzada intensa y repentina que muchos describen como “dolor de cerebro”.

¿Por qué sucede con helados y bebidas frías?
Este efecto se da más comúnmente cuando:

Tomas un sorbo grande de una bebida helada de golpe.

Masticas o sostienes un trozo de helado o hielo en la boca.

Comes algo muy frío rápidamente, sin dejar que tu boca se adapte a la temperatura.

Cuanto más rápido el frío impacta el paladar, más probable es que ocurra el “brain freeze”.

¿Es peligroso?
No. Aunque es incómodo, el dolor de congelamiento cerebral es inofensivo y pasajero, generalmente dura entre 20 y 60 segundos. Sin embargo, en personas con migrañas frecuentes, puede ser un detonante que contribuya a dolores de cabeza más prolongados.

¿Cómo evitarlo (o detenerlo rápido)?
Aquí van algunos consejos simples para evitar o reducir el dolor:

Toma despacio: Saborea lentamente los alimentos fríos en lugar de consumirlos de golpe.

Evita el contacto directo con el paladar: Trata de mover el alimento frío hacia los costados de la boca.

Calienta el paladar rápidamente: Si ya sientes el dolor, presiona tu lengua contra el techo de la boca o toma un sorbo de agua a temperatura ambiente para ayudar a que vuelva el equilibrio térmico.

Respira por la nariz y exhala por la boca: Esto puede ayudar a calentar el área afectada más rápidamente.

Conclusión
Ese pequeño dolor agudo que sientes al comer algo muy frío no es una señal de que algo está mal con tu cerebro. Es solo el reflejo de cómo el cuerpo reacciona ante un cambio brusco de temperatura. Aunque breve, el “brain freeze” nos recuerda lo increíblemente sensible —y a veces confuso— que puede ser nuestro sistema nervioso.

Así que ya sabes: la próxima vez que disfrutes de un helado, hazlo con calma… y sin dolor.

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