¿Un paso atrás en soberanía? El nuevo acuerdo con EE.UU. reactiva el debate sobre el control del Canal de Panamá
La reciente firma de un acuerdo de cooperación en defensa y seguridad entre Estados Unidos y Panamá ha generado una fuerte controversia tanto dentro como fuera del país centroamericano. El pacto, que permitirá a tropas estadounidenses realizar operaciones conjuntas y utilizar infraestructuras estratégicas cercanas al Canal, ha sido calificado por críticos como “un regreso simbólico al colonialismo”, y ha reavivado antiguos fantasmas de subordinación militar y pérdida de soberanía.
Para muchos panameños, esta decisión recuerda la figura histórica de la “quinta frontera”, un término usado para describir el control informal que Estados Unidos mantuvo sobre el país durante gran parte del siglo XX.
¿Qué establece el nuevo acuerdo?
El memorando de entendimiento, firmado por autoridades de defensa de ambos países, no implica la creación de bases permanentes, pero autoriza la presencia regular de personal militar estadounidense en zonas estratégicas, bajo el argumento de fortalecer la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo internacional.
El acuerdo contempla:
Uso compartido de puertos, pistas aéreas y centros logísticos.
Entrenamiento conjunto entre fuerzas panameñas y estadounidenses.
Acceso preferencial de EE.UU. a zonas cercanas al Canal en caso de crisis.
Intercambio de inteligencia y despliegue técnico sin autorización caso por caso.
🇵🇦 Una decisión que divide a Panamá
El presidente José Raúl Mulino defendió el acuerdo como un instrumento para fortalecer la seguridad regional y proteger el Canal, que sigue siendo una arteria vital para el comercio global. “No estamos entregando soberanía, estamos protegiendo nuestro patrimonio”, afirmó en rueda de prensa.
Sin embargo, sectores opositores, movimientos sociales y analistas han advertido que este pacto abre la puerta a una nueva forma de injerencia extranjera, y que se firmó sin la debida consulta pública o debate legislativo.
“Esto no es cooperación, es subordinación. Panamá ha vuelto a entregar su dignidad sin disparar un solo tiro”, señaló un editorial del diario La Prensa.
Contexto geopolítico: Canal bajo tensión estratégica
El acuerdo se produce en un momento clave: Estados Unidos ha expresado preocupación por la creciente presencia económica de China en Panamá, incluyendo inversiones portuarias y de telecomunicaciones. Para Washington, garantizar influencia sobre el Canal es un objetivo geoestratégico.
Algunos expertos ven este nuevo entendimiento como parte de una política de “reposicionamiento silencioso” de EE.UU. en América Latina, donde el discurso de seguridad sirve como justificación para recuperar espacios perdidos frente a potencias emergentes.
Reacciones internacionales y en redes
La firma del acuerdo ha sido criticada por organizaciones internacionales de derechos humanos y por líderes de izquierda en la región, que lo ven como una señal de regresión histórica.
En redes sociales, el hashtag #NoALaQuintaFrontera se ha viralizado, con miles de panameños exigiendo transparencia, consulta popular y respeto por la soberanía nacional.
Conclusión: entre la defensa y la dependencia
El nuevo pacto con EE.UU. vuelve a poner a Panamá en el centro de un dilema antiguo pero vigente: ¿cómo proteger sus intereses estratégicos sin ceder su autonomía?. Para algunos, el acuerdo es necesario ante amenazas globales. Para otros, es el símbolo de una dependencia que nunca terminó del todo.
Lo que está claro es que la historia del Canal sigue escribiéndose, y el debate sobre quién lo protege —y a qué costo— no está ni cerca de cerrarse.


