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NoticiasAmerica Latina

June 11, 2025

“La frontera en silencio: cómo las políticas de Trump vaciaron los albergues de Tijuana (y qué pasó con los migrantes)”

Un cambio drástico en la frontera
Durante años, los albergues de Tijuana fueron símbolo de resistencia y solidaridad: espacios donde miles de migrantes centroamericanos, haitianos, sudamericanos y mexicanos encontraban refugio mientras esperaban una oportunidad para cruzar legalmente a Estados Unidos o recibir asilo.

Pero hoy, muchos de esos albergues están casi vacíos. Lo que antes eran filas para una ración de comida o colchonetas ocupadas hasta la madrugada, ahora son pasillos silenciosos.

¿La razón? Las políticas migratorias restrictivas impulsadas por Donald Trump durante su mandato, cuyas consecuencias aún se sienten, incluso bajo administraciones posteriores.

¿Qué políticas vaciaron los albergues?
“Remain in Mexico” (MPP)
Esta política obligó a solicitantes de asilo a esperar en territorio mexicano mientras sus casos eran procesados en tribunales estadounidenses. Muchos fueron deportados sin acceso a defensa legal o abandonaron el proceso por desesperación.

Restricciones por el Título 42
Bajo el argumento de la emergencia sanitaria por COVID-19, se expulsó de forma inmediata a miles de migrantes, sin siquiera aceptar sus solicitudes de asilo.

Reducción drástica de permisos humanitarios y visados.
Esto eliminó opciones legales para migrantes, empujándolos a rutas más peligrosas o forzando el retorno voluntario.

Presión sobre México y países del sur.
Trump condicionó acuerdos comerciales y ayuda económica a cambio de que México, Guatemala y Honduras detuvieran el flujo migratorio desde sus fronteras.

¿Dónde están ahora los migrantes?
Con el endurecimiento de las políticas y el cierre de oportunidades, muchos migrantes:

Fueron deportados a sus países de origen, sin haber podido presentar sus casos.

Optaron por quedarse en otras ciudades mexicanas, como Monterrey, Puebla o Ciudad de México, donde buscan empleo informal.

Entraron por rutas más remotas y peligrosas, como el desierto de Sonora, alejados del corredor tradicional de Tijuana.

Cayeron en redes de trata o explotación, una consecuencia grave del desplazamiento forzado sin protección estatal.

Algunos siguen esperando… en silencio.

¿Qué dicen los albergues?
Organizaciones como Casa del Migrante, Juventud 2000 o Desayunador Salesiano han reportado una caída del 60–80% en su ocupación desde 2020. Aunque celebran la disminución del hacinamiento, advierten que no es señal de mejora, sino de desesperanza.

“Los albergues no están vacíos porque ya no haya migrantes… están vacíos porque no tienen adónde ir”, señala un voluntario en Tijuana.

Además, las organizaciones denuncian falta de apoyo estatal y municipal para sostener estos espacios, aún vitales.

¿Qué sigue para la frontera?
Con cambios en Washington y nuevos flujos migratorios desde Haití, Venezuela y Nicaragua, la presión sobre la frontera no ha terminado. Pero el enfoque sigue marcado por contención, control y militarización.

Las personas migrantes siguen en tránsito. La frontera no desapareció… solo se movió.

Conclusión
El vacío de los albergues en Tijuana no es símbolo de solución, sino un reflejo de cómo la política migratoria puede deshumanizar al punto de borrar a quienes buscaban refugio.

La frontera se volvió más silenciosa. Pero detrás del silencio, el drama sigue vivo.

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