Keilah RadioEn Vivo
{{svg_share_icon}}
Llamanos!
512-910-8000

NoticiasAmerica Latina

November 18, 2025

“Una victoria vacía: por qué la megaoperación en Río, pese a 121 muertos, no debilitó al Comando Vermelho”

La reciente megaoperación policial en Río de Janeiro, que dejó 121 muertos en apenas unas horas, fue presentada como uno de los mayores golpes contra el crimen organizado en la historia reciente del estado. Helicópteros, vehículos blindados, cientos de agentes y un despliegue nunca antes visto fueron parte del operativo.
Pero tras la conmoción inicial, los expertos fueron categóricos: el impacto real sobre el Comando Vermelho, la banda criminal más poderosa de Río, fue prácticamente insignificante.

La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que un operativo tan grande haya afectado tan poco al grupo que se pretendía desarticular?

La respuesta pasa por la historia, la estructura interna de la organización y la naturaleza misma del poder en las favelas.

  1. El Comando Vermelho opera como una red, no como un grupo centralizado

El error de muchas estrategias policiales es asumir que el Comando Vermelho funciona como una estructura vertical, donde la eliminación de miembros o líderes produce un colapso.
Pero el grupo opera como una red distribuida, con células autónomas que pueden funcionar sin una cadena de mando rígida.

Esto significa que:

La muerte de decenas de miembros no paraliza sus actividades.

Las células se reorganizan rápidamente.

Nuevos integrantes ocupan los espacios vacíos.

En términos prácticos, la organización está diseñada para sobrevivir al desgaste constante.

  1. La operación apuntó a “soldados”, no a la cúpula estratégica

La mayoría de los fallecidos pertenecían a los niveles más bajos del grupo:

Vigilantes armados

Distribuidores menores

Jóvenes reclutados en las favelas

Es decir, los eslabones más prescindibles.
Los líderes, financistas y coordinadores —los verdaderos responsables de la estructura criminal— no fueron alcanzados.

Mientras la cúpula permanezca intacta, el Comando Vermelho mantiene su capacidad de operación, reclutamiento y financiamiento.

  1. El territorio sigue bajo control del crimen organizado

Las organizaciones como el Comando Vermelho no solo operan con armas: controlan territorio y población, algo que la policía no puede sostener una vez que se retira.

Después del operativo:

Las facciones criminales regresaron a las zonas intervenidas.

Reinstalaron sus puntos de vigilancia.

Reanudaron el cobro de cuotas y la venta de drogas.

Sin presencia estatal permanente, la intervención se convierte en un paréntesis, no en un cambio estructural.

  1. Reemplazar a los muertos es más fácil de lo que parece

Las favelas de Río viven en un contexto de pobreza profunda, desempleo, falta de oportunidades y presencia comunitaria del crimen organizado.
Para muchos jóvenes, unirse al Comando Vermelho no es una decisión ideológica sino la única alternativa económica viable.

Por eso, después de una operación masiva:

Las vacantes se llenan en cuestión de días.

La organización no necesita grandes recursos para entrenar nuevos miembros.

Las comunidades no tienen un proyecto alternativo que les compita.

Mientras exista este contexto social, el flujo de nuevos reclutas nunca se detendrá.

  1. La lógica del enfrentamiento armado no cambia la estructura del narcotráfico

El narcotráfico en Río es una industria multimillonaria que depende de:

rutas internacionales

contactos con proveedores

redes de lavado de dinero

control territorial

comunicación encriptada

Una operación enfocada exclusivamente en enfrentamientos armados afecta solo un fragmento del sistema.
El negocio sigue funcionando porque su estructura financiera permanece intacta.

  1. Las megaoperaciones generan “efectos espectáculo”, no soluciones duraderas

En Brasil, este tipo de acciones suelen tener un fuerte impacto mediático, pero resultados limitados.
Funcionan para enviar un mensaje de fuerza o responder a demandas políticas, pero no:

desmantelan la economía criminal

reducen la violencia a largo plazo

debilitan el control territorial del Comando Vermelho

ni logran estabilidad en las comunidades

Cuando el Estado entra solo para enfrentar, pero no para quedarse, el crimen vuelve.

Conclusión: una guerra que no se gana con balas

La megaoperación dejó cifras estremecedoras, pero pocos avances reales.
El Comando Vermelho no es solo un grupo criminal: es un sistema profundamente enraizado en la desigualdad, el abandono estatal y la falta de oportunidades.

Mientras estas raíces permanezcan intactas:

las muertes seguirán siendo reemplazadas,

las operaciones seguirán siendo temporales,

y el crimen organizado seguirá fortalecido.

Las balas pueden interrumpir la actividad por un día, pero solo las políticas sociales, económicas y comunitarias pueden transformar un territorio a largo plazo.

NoticasRelacionadas