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NoticiasAmerica Latina

July 18, 2025

Silencio impuesto: Cristosal se retira de El Salvador en medio de creciente represión a la libertad de expresión

San Salvador – Tras años de trabajo en la defensa de los derechos humanos y las libertades civiles, la organización Cristosal, una de las ONG más reconocidas de El Salvador, anunció su retiro operativo del país, alegando un entorno de hostilidad estatal, criminalización del trabajo humanitario y amenazas directas a su equipo.

La decisión, comunicada a través de un comunicado público y respaldada por múltiples organizaciones internacionales, marca un punto de quiebre en el estado de la democracia salvadoreña. Para muchos analistas, representa una señal alarmante de que en el país "opinar puede costar la cárcel".

¿Quién es Cristosal y por qué es importante su salida?
Cristosal ha sido durante más de dos décadas una de las principales voces en defensa de los derechos humanos en Centroamérica. Reconocida por su independencia política, ha trabajado en casos de desplazamiento forzado, violencia estatal, desapariciones, justicia transicional y libertad de expresión.

Desde la llegada de Nayib Bukele al poder, Cristosal ha documentado y denunciado graves abusos durante el régimen de excepción, incluyendo detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y juicios sin garantías.

Su salida del país no solo debilita la observación independiente del gobierno, sino que también deja a miles de víctimas sin una vía institucional para denunciar abusos.

“Estamos en riesgo por hacer nuestro trabajo”
En su declaración, Cristosal afirma que la persecución ha escalado a niveles insostenibles. El Estado salvadoreño, aseguran, ha promovido campañas de difamación, amenazas legales y personales contra su personal, y una atmósfera donde el trabajo de defensa de derechos humanos es equiparado con traición o sabotaje.

“No podemos seguir operando en un contexto donde exigir justicia nos convierte en enemigos del Estado”, señaló su directora regional.

Reacciones dentro y fuera del país
La decisión ha provocado una ola de reacciones internacionales. Organismos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la ONU expresaron preocupación por el deterioro de las garantías democráticas en El Salvador.

En redes sociales, miles de ciudadanos han expresado solidaridad con Cristosal, pero también temor por la escalada del autoritarismo, donde la crítica y la denuncia son castigadas con prisión o censura.

“Cuando una organización tan respetada se ve obligada a cerrar, es una señal de que el país ha cruzado una línea muy peligrosa”, dijo un analista de la Universidad Centroamericana (UCA).

¿Qué implica esto para El Salvador?
La salida de Cristosal representa más que la partida de una ONG: es la retirada de una línea de defensa ciudadana, una barrera que evitaba que el poder se ejerciera sin escrutinio.

Con su partida, el temor es que los abusos aumenten sin registro, que las víctimas pierdan apoyo legal, y que el miedo calle aún más voces.

Muchos observadores coinciden en que la libertad de expresión en El Salvador está siendo arrinconada. Y cuando opinar se vuelve delito, la democracia deja de serlo.

Conclusión
La salida de Cristosal de El Salvador simboliza una fractura profunda entre el poder estatal y las organizaciones que velan por los derechos humanos. En un país donde cada vez es más peligroso pensar distinto, esta retirada no es solo el cierre de una oficina: es el reflejo de un país donde defender derechos se ha vuelto un riesgo personal y legal.

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