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October 30, 2025

El regreso del átomo: Trump ordena reanudar las pruebas nucleares en EE.UU. tras más de tres décadas de silencio atómico

En una decisión que marca un hito histórico y una fuerte ruptura con la política de contención nuclear vigente desde los años 90, el presidente Donald Trump ordenó la reanulación de las pruebas de armas nucleares en Estados Unidos, algo que no ocurría desde 1992.

El anuncio, hecho desde el Pentágono, ha generado reacciones internacionales de alarma, especialmente en Rusia, China y la Unión Europea, que advierten sobre el riesgo de una nueva carrera armamentista global.

“Debemos garantizar que nuestro arsenal nuclear sea el más confiable y poderoso del mundo. No podemos depender de simulaciones cuando nuestros adversarios están probando armas reales”, declaró Trump desde la Casa Blanca.

Un giro radical en la política de disuasión

La medida autoriza al Departamento de Energía y al Laboratorio Nacional de Nevada a preparar una serie de pruebas subcríticas y de bajo rendimiento que, según la administración, servirán para evaluar la fiabilidad y modernización de las ojivas nucleares estadounidenses.

El programa se desarrollará bajo la supervisión de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA), que desde hace años realizaba únicamente simulaciones computarizadas en lugar de detonaciones físicas.

“No se trata de crear nuevas armas, sino de asegurarnos de que las que tenemos funcionen y sigan siendo seguras”, aseguró Jill Hruby, directora de la NNSA.

Sin embargo, analistas internacionales advierten que el impacto político es mucho mayor que el técnico: Estados Unidos rompe un pacto tácito de no pruebas que ha sido clave para evitar una escalada atómica desde el fin de la Guerra Fría.

La sombra del Tratado de Prohibición Completa

Aunque EE.UU. firmó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) en 1996, nunca lo ratificó formalmente.
Hasta ahora, todas las administraciones —demócratas y republicanas— habían mantenido un compromiso voluntario de no realizar pruebas explosivas.

Con esta decisión, Trump rompe con tres décadas de consenso diplomático y envía una señal clara a sus competidores estratégicos: Rusia, China, Corea del Norte e Irán.

“El mensaje es simple: Estados Unidos vuelve al tablero nuclear con fuerza”, comentó Mark Esper, exsecretario de Defensa.

Reacciones globales: alarma y advertencias

El Kremlin calificó la medida de “provocación peligrosa” y advirtió que responderá con acciones “simétricas y proporcionales” si Washington realiza efectivamente un ensayo nuclear.

“Una sola detonación estadounidense rompería el equilibrio estratégico global”, afirmó el portavoz ruso Dmitri Peskov.

Desde Pekín, el gobierno chino expresó su “profunda preocupación” y llamó a EE.UU. a “no destruir décadas de esfuerzo internacional para evitar la proliferación nuclear”.
Incluso aliados europeos como Francia y Alemania mostraron desconcierto ante la decisión, que consideraron “una amenaza directa al orden internacional de seguridad”.

El argumento de Trump: “disuasión real, no simbólica”

Trump ha defendido la medida como una respuesta a las crecientes amenazas de China y Rusia, países que —según informes de inteligencia— estarían realizando ensayos subterráneos secretos para desarrollar armas de nueva generación.

“Si ellos prueban, nosotros también lo haremos. No vamos a quedarnos atrás mientras otros avanzan con armas más potentes y precisas”, dijo el presidente.

En ese sentido, el gobierno considera que reanudar las pruebas servirá como advertencia y como parte de una nueva estrategia de disuasión global, centrada en el principio de “superioridad absoluta”.

Riesgos y consecuencias

Los científicos del Laboratorio de Los Álamos y expertos en control de armas advierten que volver a detonar armas nucleares podría reactivar una peligrosa carrera global, incentivando a potencias emergentes —como India, Pakistán o Corea del Norte— a hacer lo mismo.

Además, existen preocupaciones ambientales y humanitarias: las antiguas pruebas en el desierto de Nevada dejaron contaminación radiactiva que aún afecta a comunidades locales.

“Reiniciar las pruebas es un retroceso de medio siglo. La estabilidad nuclear se basa en la confianza, no en las explosiones”, advirtió la Asociación de Científicos Atómicos en un comunicado.

Una jugada con trasfondo político

La decisión también tiene un fuerte componente político interno.
En un año electoral marcado por tensiones internacionales, Trump busca proyectar una imagen de liderazgo fuerte y soberano, retomando una retórica que apela a la defensa nacional y al orgullo militar estadounidense.

“Esto no solo es un mensaje al mundo, sino también a su base política. Es Trump mostrando poder en tiempos de incertidumbre”, analiza el experto en geoestrategia Richard Haass, del Council on Foreign Relations.

El mundo ante una nueva era nuclear

Si las pruebas finalmente se concretan, Estados Unidos ingresará en una nueva etapa de su política de defensa, con consecuencias que podrían redefinir la seguridad global durante las próximas décadas.

Las potencias nucleares del mundo miran con preocupación el regreso de un lenguaje que parecía enterrado: el de la disuasión atómica.
Y mientras unos celebran la “firmeza” de Washington, otros temen que el mundo esté a un solo ensayo de revivir los fantasmas de la Guerra Fría.

“Cuando se vuelve a escuchar el eco del átomo, el silencio de la paz empieza a temblar.”

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