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April 11, 2025

Armas que cambian de manos: cómo más de 500,000 armas estadounidenses terminaron en poder del Talibán y otros grupos extremistas

Desde la retirada de Estados Unidos de Afganistán en 2021, una preocupación ha persistido tanto dentro como fuera del país: el destino del enorme arsenal que las fuerzas estadounidenses dejaron atrás. Según recientes investigaciones y reportes del Pentágono, más de medio millón de armas originalmente destinadas al ejército afgano han terminado en manos del Talibán o de otros grupos extremistas, lo que representa uno de los mayores desvíos de armamento militar en tiempos recientes.

El origen del arsenal
Durante dos décadas de presencia militar en Afganistán, Estados Unidos invirtió más de 80 mil millones de dólares en el entrenamiento y equipamiento del ejército afgano. Como parte de ese esfuerzo, entregó:

Rifles de asalto M4 y M16

Ametralladoras ligeras

Pistolas de uso militar

Lanzagranadas

Equipamiento táctico, visores nocturnos y uniformes

Vehículos blindados y helicópteros Black Hawk

El objetivo era crear una fuerza local capaz de sostenerse tras la retirada estadounidense. Sin embargo, el colapso del gobierno afgano en agosto de 2021 fue tan rápido, que la mayoría de estas armas cayeron sin resistencia en manos del Talibán.

¿Cuántas armas quedaron?
Un informe del Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán (SIGAR) estima que al menos 510,000 armas de fuego quedaron en el país tras la retirada, además de:

22,000 vehículos militares

42 helicópteros y aeronaves

Miles de unidades de munición, explosivos y material logístico

Gran parte de este arsenal fue capturado por el Talibán, que no solo lo usa activamente, sino que también lo ha comercializado en el mercado negro o transferido a grupos afines en otras regiones.

¿A dónde han ido a parar?
Informes de inteligencia y organizaciones de seguridad indican que estas armas no están restringidas solo al Talibán. Algunas han llegado a:

Grupos extremistas en Pakistán y Cachemira

Milicias yihadistas en el norte de África

Mercados de armas ilegales en Asia Central

También hay indicios de que ciertos elementos del armamento han sido revendidos a intermediarios privados o traficantes de armas.

Implicaciones para la seguridad global
La presencia de armamento estadounidense en manos de grupos extremistas supone una amenaza directa para la seguridad regional e internacional. Estas armas:

Incrementan el poder militar de organizaciones terroristas

Dificultan los esfuerzos de contrainsurgencia en países vecinos

Podrían ser usadas en atentados, secuestros o ataques contra fuerzas aliadas

Además, la legitimidad del Talibán como “gobierno de facto” se ha visto reforzada por la imagen de milicianos armados con equipamiento de alta tecnología occidental, lo que representa un revés simbólico para EE.UU.

¿Qué dice el gobierno estadounidense?
La administración actual ha reconocido la pérdida de equipamiento, pero ha argumentado que “gran parte quedó inutilizable” tras sabotajes previos a la retirada. Sin embargo, analistas militares independientes sostienen que miles de armas quedaron completamente operativas, y que no hubo una estrategia clara para evitar su captura.

El Congreso ha iniciado nuevas investigaciones sobre cómo se autorizó y monitoreó el uso de estos recursos, y si existió negligencia en su custodia final.

Conclusión: una lección pendiente
La salida de Afganistán marcó el fin de una guerra larga, pero también el inicio de una nueva etapa de riesgo global, donde armas financiadas por contribuyentes estadounidenses podrían ser usadas contra sus propios intereses.

El caso es un llamado de atención sobre la necesidad de un mayor control, trazabilidad y responsabilidad en el envío de equipamiento militar al extranjero, especialmente en contextos inestables.

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