Opens in a new tab
Keilah RadioEn Vivo
{{svg_share_icon}}
Llamanos!
512-910-8000

NoticiasInternacional

October 5, 2026

Del aliado al escenario de riesgo: por qué Canadá se prepara para una eventual amenaza de EE.UU.

El gobierno de Mark Carney reconoce que sus fuerzas armadas han estudiado cómo responderían ante un hipotético conflicto con Estados Unidos. Aunque Ottawa considera extremadamente improbable una invasión, las acciones de Washington en Venezuela y las reiteradas declaraciones de Donald Trump sobre Canadá han cambiado la forma en que el país evalúa sus riesgos de seguridad.

Durante décadas, la idea de que Estados Unidos pudiera atacar militarmente a Canadá habría parecido prácticamente inconcebible.

Los dos países comparten una de las fronteras más largas del mundo, son aliados dentro de la OTAN y colaboran estrechamente en defensa, inteligencia y seguridad aérea. Incluso sus fuerzas armadas trabajan juntas en la vigilancia y protección del espacio aéreo de América del Norte.

Sin embargo, el gobierno canadiense reconoce ahora que ha tenido que estudiar un escenario que hasta hace poco estaba fuera de cualquier planificación seria: la posibilidad de una acción militar estadounidense contra Canadá.

El primer ministro Mark Carney ha descrito esa posibilidad como un riesgo extremadamente remoto, pero explicó que su gobierno tiene la responsabilidad de prepararse para escenarios de consecuencias potencialmente graves. “Es simplemente gestión de riesgos”, señaló en una entrevista con The New York Times.

Una hipótesis que antes no se contemplaba

La planificación canadiense no significa que Ottawa espere una invasión.

De hecho, especialistas militares consultados por BBC News consideran que una guerra entre los dos países sigue siendo altamente improbable.

Canadá y Estados Unidos forman parte de la OTAN y mantienen una estrecha cooperación militar a través del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte, conocido como NORAD. También comparten información de inteligencia y realizan operaciones conjuntas en el Ártico.

Precisamente por esa relación, antiguos responsables militares canadienses señalan que durante décadas ni siquiera se contemplaba seriamente un ataque proveniente de territorio estadounidense.

Lo que ha cambiado es el contexto político.

Durante el segundo mandato de Donald Trump, el presidente estadounidense ha hablado repetidamente de la posibilidad de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos y ha utilizado una fuerte presión económica y comercial para intentar modificar la relación bilateral.

Trump afirmó en 2025 que era muy improbable que Estados Unidos utilizara la fuerza contra Canadá, aunque también dijo que continuaría utilizando la presión económica para conseguir sus objetivos.

Para Ottawa, sin embargo, las declaraciones políticas ya no pueden analizarse completamente separadas de la planificación de seguridad.

Venezuela cambió el cálculo

El elemento que más ha influido en esta nueva percepción es Venezuela.

En enero de 2026, Estados Unidos llevó a cabo una operación militar en Venezuela que terminó con la captura y traslado a Estados Unidos del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa.

La operación provocó un fuerte debate internacional sobre el alcance del poder presidencial estadounidense y sobre la disposición de Washington a utilizar fuerza militar en el hemisferio occidental.

Para algunos funcionarios y analistas canadienses, el episodio resultó particularmente inquietante porque mostró que una acción militar estadounidense contra otro gobierno del continente ya no era solamente un escenario teórico.

Defense News informó entonces que la operación venezolana había generado preocupación entre algunos funcionarios canadienses, especialmente por las amenazas previas de Trump relacionadas con la anexión de Canadá y por la dependencia militar de Ottawa respecto de Washington.

El caso venezolano, por tanto, no significa que Canadá crea que Estados Unidos vaya a invadirlo. Lo que hizo fue modificar el tipo de escenarios que los responsables de seguridad consideran prudente estudiar.

¿Cómo sería una hipotética agresión?

Los expertos consideran que una invasión militar convencional sería extremadamente difícil de imaginar.

Estados Unidos posee unas fuerzas armadas muy superiores a las de Canadá, pero una guerra entre ambos países tendría consecuencias políticas, económicas y militares extraordinarias.

Además, Estados Unidos y Canadá están profundamente integrados.

Las cadenas de suministro, el comercio, las infraestructuras energéticas, las comunicaciones y los sistemas de defensa están conectados de una manera que hace que un conflicto resulte perjudicial para ambos.

Por esa razón, el teniente general canadiense retirado Christopher Coates señaló que, si alguna vez existiera una confrontación, podría comenzar con métodos menos convencionales, como ataques cibernéticos, antes que con una invasión terrestre.

El Ártico adquiere mayor importancia

La preocupación canadiense también está relacionada con el creciente valor estratégico del Ártico.

La región es cada vez más importante para Estados Unidos, Canadá, Rusia y otras potencias debido a sus rutas marítimas, recursos naturales y posición estratégica.

En septiembre de 2026, Estados Unidos alcanzó además un nuevo acuerdo de defensa con Dinamarca y Groenlandia que permitirá ampliar considerablemente su presencia militar en Groenlandia, incluida la posibilidad de construir nuevas instalaciones y desplegar sistemas de defensa antimisiles.

Aunque este acuerdo no supone una anexión de Groenlandia, demuestra hasta qué punto el Ártico se ha convertido en una prioridad estratégica para Washington.

Para Canadá, que posee un enorme territorio ártico, cualquier transformación de la presencia militar estadounidense en la región tiene implicaciones directas para su propia seguridad.

Canadá busca reducir su dependencia

La discusión también está llevando a Ottawa a reconsiderar cuánto depende de Estados Unidos para su defensa.

Durante décadas, la cercanía entre ambos países permitió a Canadá mantener una estrecha integración militar con Washington. Pero la nueva relación política ha provocado preguntas sobre qué ocurriría si los intereses de ambos gobiernos dejaran de coincidir.

Un análisis publicado por Policy Options señala que las fuerzas armadas canadienses han modelado escenarios hipotéticos sobre cómo responder ante una eventual invasión estadounidense. El propio análisis subraya que estudiar ese escenario no significa que se espere que ocurra.

La cuestión, por tanto, no es solamente cómo defenderse de un ataque, sino cómo preservar la capacidad de decisión de Canadá ante una presión extraordinaria de su vecino.

Una posibilidad remota, pero imposible de ignorar

La paradoja es evidente.

Canadá está preparando escenarios para enfrentarse a un país con el que comparte una frontera pacífica, una alianza militar y una enorme cantidad de intereses económicos comunes.

Pero precisamente porque las consecuencias de un conflicto serían tan enormes, Ottawa considera que no puede permitirse ignorar completamente el escenario.

La experiencia de Venezuela reforzó esa lógica. Si Washington ha demostrado que está dispuesto a utilizar la fuerza militar en determinadas circunstancias contra otro gobierno del continente, los responsables canadienses consideran razonable analizar qué ocurriría si las relaciones con Estados Unidos sufrieran un deterioro mucho mayor.

Eso no significa que Canadá espere una invasión.

Tampoco existe actualmente evidencia de que Estados Unidos esté preparando una operación militar contra su vecino del norte.

Lo que está ocurriendo es algo más sutil: un escenario que durante generaciones parecía imposible ha entrado, aunque sea en el nivel más extremo y remoto, en los ejercicios de planificación canadiense.

Y quizá esa sea la verdadera dimensión del cambio.

La cuestión ya no es si Canadá cree que Estados Unidos va a invadirlo mañana. La respuesta es claramente no.

La cuestión es por qué Ottawa siente ahora que debe estar preparado, aunque sea mínimamente, para una posibilidad que durante décadas ni siquiera necesitaba considerar.

En un mundo donde las viejas certezas geopolíticas están cambiando rápidamente, Canadá parece haber decidido que incluso los escenarios más improbables merecen, al menos, un plan.

NoticasRelacionadas