“La era especial ha terminado”: el primer ministro de Canadá rompe con EE.UU. antes de hablar con Trump
En un giro inesperado en las relaciones bilaterales, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, afirmó este jueves que la "histórica relación especial con Estados Unidos se acabó", horas antes de sostener su primera conversación telefónica con el presidente Donald Trump desde su regreso al poder.
Las declaraciones de Trudeau, pronunciadas durante una sesión en el Parlamento canadiense, marcan un momento sin precedentes en la diplomacia norteamericana y revelan el grado de tensión acumulada entre Ottawa y Washington.
🇨🇦 Una ruptura anunciada
"Durante décadas, Canadá y Estados Unidos han compartido una alianza basada en el respeto, la cooperación y los valores comunes. Pero esa era ya no existe. Nos enfrentamos ahora a un socio impredecible, unilateral y, francamente, hostil", declaró Trudeau ante legisladores, dejando clara su frustración por las recientes acciones del gobierno estadounidense.
La afirmación se produce en medio de una serie de desencuentros bilaterales, entre ellos:
El aumento de aranceles impuestos por EE.UU. a productos canadienses, como acero, madera y productos agrícolas.
La expulsión de migrantes canadienses bajo nuevas restricciones de entrada.
La cancelación unilateral de acuerdos ambientales y energéticos que afectaban intereses conjuntos en la frontera.
La reciente acusación, desde la Casa Blanca, de que Canadá “no es un socio confiable para la defensa continental”.
Una llamada bajo tensión
A pesar del contexto adverso, Trudeau confirmó que mantendrá una llamada protocolaria con Trump, en la que planea expresar su preocupación directamente. Según fuentes del gabinete canadiense, el tono será “franco y firme”, y no se descarta que Trudeau pida una revisión de las medidas comerciales adoptadas por EE.UU.
"Es nuestra responsabilidad defender los intereses de Canadá, incluso si eso implica confrontar a nuestros aliados tradicionales", agregó el primer ministro.
Implicaciones geopolíticas
La ruptura del tradicional vínculo "especial" entre Canadá y EE.UU. —una relación comparada en el pasado con la de hermanos geográficos— tiene implicaciones más allá del comercio y la diplomacia. Afecta acuerdos de seguridad como NORAD, tratados energéticos, cooperación fronteriza y la coordinación regional frente a amenazas globales.
Expertos en relaciones internacionales advierten que este quiebre puede empujar a Canadá a diversificar sus alianzas estratégicas, acercándose aún más a Europa y Asia, y fortaleciendo su papel dentro del G7 como una voz independiente frente al liderazgo estadounidense.
Reacciones cruzadas
Mientras Trudeau era aplaudido por legisladores progresistas y parte de la opinión pública canadiense por "defender la soberanía del país", sectores empresariales expresaron preocupación por las consecuencias económicas de un enfriamiento definitivo con su principal socio comercial.
Desde Washington, la Casa Blanca evitó comentar directamente las palabras del primer ministro, limitándose a confirmar que “el presidente Trump hablará con el líder canadiense como parte de sus contactos iniciales con aliados”.
Conclusión
Las palabras de Trudeau marcan un hito en la política exterior canadiense y confirman un deterioro real en las relaciones con EE.UU., que ya venían resentidas desde el primer mandato de Trump. Ahora, con una nueva administración marcada por el nacionalismo económico y decisiones unilaterales, la era de cercanía y entendimiento entre Ottawa y Washington parece haber llegado a su fin.
Lo que ocurra en la conversación entre ambos líderes podría definir no solo el rumbo bilateral, sino también la posición de Canadá en un mundo cada vez más incierto y multipolar.

