Ormuz sigue cerrado: Trump descarta la propuesta iraní para reabrir la estratégica ruta en siete días
Una nueva posibilidad de reducir las tensiones entre Estados Unidos e Irán quedó en suspenso después de que Donald Trump rechazara una propuesta de Teherán que contemplaba reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días y retomar las conversaciones de paz.
El anuncio llegó en medio de una guerra que ha convertido a esta estrecha vía marítima, situada entre Irán y Omán, en uno de los principales puntos de tensión para la economía mundial. Por Ormuz circula habitualmente una parte significativa del petróleo y el gas que se exportan desde el golfo Pérsico, por lo que cualquier interrupción del tráfico tiene consecuencias mucho más allá de Medio Oriente.
¿Qué propuso Irán?
El plan iraní fue transmitido a representantes estadounidenses a través de intermediarios durante los contactos mantenidos en Nueva York al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, explicó que, si Washington aceptaba determinadas condiciones, el calendario comenzaría inmediatamente y el estrecho podría quedar abierto al tráfico al término de siete días. Después se reanudarían las negociaciones destinadas a buscar un acuerdo más amplio.
La propuesta estaba vinculada a varias exigencias de Teherán. Entre ellas figuraban el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, un alivio de las sanciones relacionadas con el petróleo y otras medidas destinadas a reducir la presión económica sobre Irán.
El plan también contemplaba un alto el fuego regional y buscaba recuperar algunos elementos de un entendimiento alcanzado meses atrás, aunque con una secuencia diferente para abordar los distintos asuntos pendientes.
Trump rechazó el acuerdo
El presidente estadounidense confirmó que había descartado la propuesta.
"Hicieron una propuesta, pero la rechacé", declaró Trump ante periodistas en la Casa Blanca el 26 de septiembre. El mandatario también sostuvo que Estados Unidos tenía el control del estrecho y cuestionó las condiciones planteadas por Irán.
La negativa no significa necesariamente que Washington haya cerrado completamente la puerta al diálogo. En declaraciones posteriores, Trump indicó que esperaba que las conversaciones con Irán pudieran retomarse durante la semana.
Sin embargo, las diferencias fundamentales entre ambas partes siguen siendo importantes.
El problema del programa nuclear
Uno de los principales obstáculos es el orden en que deberían discutirse los diferentes asuntos.
Teherán ha buscado que primero se reduzca la presión militar y económica y que se restablezca el tráfico por Ormuz antes de abordar cuestiones más amplias, incluido su programa nuclear.
Washington, en cambio, ha insistido en que el programa nuclear iraní debe formar parte central de cualquier negociación.
Esa diferencia de prioridades ha dificultado que los contactos indirectos se conviertan en un acuerdo duradero. Analistas citados por medios internacionales señalan que ambos gobiernos mantienen posiciones distintas sobre cuánto pueden conseguir mediante la presión militar, las sanciones y las negociaciones.
¿Por qué es tan importante el estrecho de Ormuz?
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio energético mundial.
La vía conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico. Una proporción considerable del petróleo que sale de países productores de la región pasa normalmente por este corredor.
Por eso, una reducción significativa del tráfico marítimo puede provocar un aumento de los precios internacionales de la energía y encarecer el transporte y numerosos productos.
Las consecuencias ya se han reflejado en los mercados. Tras conocerse el rechazo de Trump a la propuesta iraní, el precio del petróleo Brent volvió a superar los US$108 por barril, según reportes publicados el 28 de septiembre.
Un conflicto con consecuencias económicas globales
La disputa alrededor de Ormuz demuestra que una crisis militar localizada puede tener repercusiones en países que se encuentran a miles de kilómetros del escenario del conflicto.
Si el tráfico marítimo permanece limitado durante un periodo prolongado, las empresas energéticas, las compañías de transporte y los consumidores pueden enfrentar mayores costos.
El impacto también puede trasladarse a la inflación, especialmente en economías que dependen de las importaciones de petróleo y gas.
Para los gobiernos, por tanto, la reapertura de Ormuz no es solamente una cuestión militar o diplomática. También representa un asunto económico de alcance internacional.
¿Qué puede ocurrir ahora?
Por el momento, la propuesta de siete días no ha prosperado, pero los contactos entre Washington y Teherán no necesariamente han terminado.
Trump ha señalado que espera nuevas conversaciones, mientras que Irán continúa defendiendo condiciones que incluyen el levantamiento de determinadas medidas estadounidenses antes de avanzar hacia un acuerdo más amplio.
El principal interrogante es si ambas partes conseguirán modificar la secuencia de sus demandas lo suficiente como para alcanzar un entendimiento.
Mientras tanto, el estrecho de Ormuz continúa en el centro de la crisis. Su futuro no solo puede determinar el rumbo de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, sino también influir en los precios de la energía y en la economía mundial.
Lo que comenzó como una disputa regional se ha convertido, una vez más, en un recordatorio de hasta qué punto un estrecho marítimo puede afectar la vida cotidiana de millones de personas.

