Tragedia en el Darién: Panamá enfrenta la difícil tarea de identificar cientos de cuerpos hallados en la selva
El Tapón del Darién, esa inhóspita franja selvática que une Colombia con Panamá, se ha convertido en el escenario de una de las mayores crisis humanitarias de la migración en América. En los últimos meses, las autoridades panameñas han recuperado cientos de cuerpos de migrantes fallecidos en su intento por cruzar hacia Centroamérica y, eventualmente, llegar a Estados Unidos.
“Se veían muchos muertos en la selva”
Rescatistas y habitantes de comunidades cercanas relatan escenas desgarradoras: cadáveres hallados en ríos, entre el lodo o abandonados en senderos improvisados. Muchos de ellos pertenecen a personas que viajaban en condiciones extremas, sin alimentos suficientes ni asistencia médica, y que murieron por ahogamiento, caídas, enfermedades o violencia.
La difícil identificación
La mayoría de los cuerpos recuperados carece de documentos, lo que complica la tarea de identificarlos. Panamá ha solicitado apoyo internacional para realizar análisis forenses y cotejar huellas o ADN con bases de datos de otros países. La meta es dar respuestas a las familias que siguen buscando a sus seres queridos desaparecidos en la ruta migratoria.
Una ruta mortal
El Darién se ha convertido en uno de los pasos más transitados y, al mismo tiempo, más peligrosos del continente. Según cifras oficiales, más de 400.000 migrantes cruzaron la selva en el último año, muchos de ellos procedentes de Venezuela, Haití y países africanos. La travesía, que dura varios días, expone a los viajeros a grupos armados, traficantes, animales salvajes y un entorno natural implacable.
La respuesta de las autoridades
El gobierno panameño ha desplegado equipos humanitarios y de seguridad, pero reconoce que los recursos son insuficientes para enfrentar la magnitud del flujo migratorio. Organismos internacionales como ACNUR y la OIM han pedido más coordinación regional y medidas urgentes para evitar que la selva siga cobrando vidas.
Una crisis con rostro humano
Cada cuerpo recuperado representa una historia interrumpida: un padre que buscaba trabajo, una madre que huía de la violencia, un joven que soñaba con estudiar. El drama del Darién recuerda que detrás de las estadísticas hay vidas truncadas y familias que, lejos de allí, esperan noticias que tal vez nunca lleguen.

