“Violencia en el corazón del poder: cómo los asesinatos en Ciudad de México desafían la narrativa de seguridad de Sheinbaum”
Durante años, Ciudad de México ha sido presentada como un “oasis de seguridad” frente al resto del país, donde el crimen organizado y la violencia letal azotan sin tregua. Bajo la administración de Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno hasta hace poco y ahora presidenta electa de México, esa narrativa se convirtió en bandera política y símbolo de gestión exitosa.
Sin embargo, una ola reciente de asesinatos de altos funcionarios y mandos policiales en la capital ha puesto en entredicho esa percepción. Para muchos, la violencia está tocando las puertas del poder y amenaza con desdibujar el relato de orden, control institucional y avance en seguridad que Sheinbaum ha sostenido como uno de los pilares de su liderazgo.
Crímenes que estremecen el centro del país
En las últimas semanas, la Ciudad de México ha sido escenario de ataques selectivos contra figuras clave del aparato de seguridad y gobierno. Desde jefes policiales en zonas estratégicas hasta funcionarios de nivel medio vinculados a investigaciones de crimen organizado, los homicidios han generado alarma y sospechas sobre infiltración criminal en áreas que antes se consideraban relativamente blindadas.
Estos asesinatos no solo evidencian que ningún nivel de autoridad está exento del riesgo, sino que podrían estar relacionados con disputas internas por el control del territorio, operaciones anticorrupción o represalias contra investigaciones sensibles.
¿Fin del mito del “oasis capitalino”?
Durante su mandato como jefa de Gobierno (2018–2023), Sheinbaum promovió una imagen de la CDMX como una excepción dentro del mapa violento de México. Las cifras oficiales mostraban una reducción en homicidios dolosos, robos y delitos de alto impacto, en parte gracias a una estrategia basada en inteligencia, prevención social y tecnología.
Pero los hechos recientes desafían esa narrativa. El crimen organizado, antes considerado contenido en los márgenes de la ciudad, parece haber penetrado en capas más profundas del aparato público. Analistas advierten que, lejos de ser un espacio ajeno a las lógicas de la violencia nacional, la capital podría estar experimentando una sofisticación del crimen, más selectiva y menos visible, pero igual de peligrosa.
🇲🇽 Impacto político para Sheinbaum como presidenta
La ola de violencia representa uno de los primeros desafíos simbólicos y prácticos para Claudia Sheinbaum como futura presidenta de México. Su liderazgo en seguridad durante la gestión en CDMX fue uno de los argumentos clave que respaldaron su campaña.
Ahora, con estos hechos, el “modelo Ciudad de México” enfrenta su prueba más difícil:
¿Puede mantenerse como referente nacional si sus instituciones muestran señales de vulnerabilidad?
¿Cómo responderá Sheinbaum a los señalamientos de que la violencia ya no respeta ni los niveles más altos del poder local?
¿Qué tanto afectará esto su credibilidad en temas de seguridad a nivel federal?
Su respuesta —en firmeza, transparencia y resultados— será observada de cerca tanto por aliados como por críticos.
Conclusión
Los recientes asesinatos de altos funcionarios en Ciudad de México no son solo una crisis de seguridad: son un golpe directo a la imagen de estabilidad y eficacia institucional que la capital ha proyectado por años, y un reto temprano para la presidenta entrante.
La pregunta que flota en el ambiente es clara: ¿sigue siendo la Ciudad de México un oasis… o solo un espejismo cada vez más frágil?


