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NoticiasAmerica Latina

October 7, 2026

Del petróleo y la alianza al distanciamiento: cómo la caída de Maduro sacudió la relación entre Cuba y Venezuela

Durante años, Cuba y Venezuela construyeron una estrecha asociación política, económica y de seguridad que sobrevivió a Hugo Chávez y se mantuvo durante el gobierno de Nicolás Maduro. Pero la captura del mandatario venezolano por Estados Unidos en enero de 2026 dejó a La Habana sin uno de sus principales respaldos y abrió una etapa de incertidumbre entre los dos países.

Durante más de dos décadas, Cuba y Venezuela fueron mucho más que países aliados.

Desde que Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela, Caracas y La Habana construyeron una relación que combinó petróleo, cooperación económica, servicios médicos, asesoramiento político y una estrecha coordinación diplomática.

Ese vínculo sobrevivió a la muerte de Chávez y continuó durante los gobiernos de Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel.

Pero la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026 cambió radicalmente el escenario.

Desde entonces, la relación que durante años fue presentada como estratégica atraviesa una etapa de incertidumbre y distanciamiento. Incluso el gobierno cubano ha comenzado a utilizar un lenguaje mucho más prudente para describirla.

En septiembre, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, dijo que Venezuela era un “país amigo”, pero evitó llamarlo aliado. “Aliado es una palabra demasiado fuerte”, explicó.

Una alianza construida sobre petróleo y servicios

La relación entre los dos países comenzó a transformarse profundamente con la llegada de Hugo Chávez al poder.

Venezuela necesitaba servicios profesionales y experiencia en sectores como salud y educación, mientras Cuba necesitaba combustible y recursos económicos.

El intercambio resultó beneficioso para ambos gobiernos.

Miles de médicos cubanos trabajaron en Venezuela y se convirtieron en una pieza importante del sistema sanitario venezolano.

A cambio, Cuba recibió grandes cantidades de petróleo venezolano en condiciones preferenciales.

Con el paso de los años, la relación también se convirtió en un proyecto político.

Chávez y Fidel Castro compartían una visión crítica de Estados Unidos y promovieron mecanismos de cooperación regional como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, conocida como ALBA.

La relación llegó a convertirse en uno de los principales ejemplos de cooperación entre gobiernos latinoamericanos enfrentados políticamente a Washington.

Maduro mantuvo el vínculo con La Habana

Cuando Chávez murió en 2013, muchos se preguntaron si el vínculo sobreviviría.

La respuesta fue sí.

Nicolás Maduro mantuvo una estrecha relación con La Habana y continuó enviando petróleo a la isla mientras Cuba seguía proporcionando servicios y asistencia a Venezuela.

Para el gobierno cubano, Venezuela se convirtió además en un respaldo económico fundamental en un momento en que la isla enfrentaba crecientes dificultades.

Pero la crisis venezolana también terminó debilitando esa relación.

La producción petrolera del país cayó considerablemente y los envíos de combustible a Cuba fueron reduciéndose.

Aun así, Venezuela continuó siendo el principal proveedor de petróleo de la isla.

Datos de seguimiento marítimo citados por Reuters indican que Venezuela proporcionó alrededor de 26.500 barriles diarios a Cuba durante 2025, aproximadamente la mitad del déficit petrolero cubano.

La captura de Maduro fue un terremoto político

Todo cambió en enero.

Estados Unidos lanzó una operación militar en Venezuela y capturó a Nicolás Maduro, quien posteriormente fue trasladado a territorio estadounidense para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico.

El operativo provocó una ruptura radical con la situación anterior y dejó a Venezuela bajo un nuevo escenario político.

Para Cuba, las consecuencias fueron especialmente dolorosas.

La operación no solo eliminó del poder a su principal socio regional. También provocó la muerte de integrantes de las fuerzas cubanas que se encontraban en Venezuela.

La Habana afirmó que 32 miembros de sus fuerzas militares y de seguridad murieron durante la operación estadounidense.

El episodio mostró hasta qué punto Cuba estaba involucrada en la estructura de seguridad del gobierno venezolano.

Y también dejó claro que el vínculo podía tener un costo muy alto para la isla.

Cuba perdió a su principal proveedor de petróleo

La consecuencia más inmediata para los cubanos fue económica.

Venezuela dejó de enviar petróleo a la isla después de la captura de Maduro, en medio del bloqueo estadounidense a los suministros venezolanos.

Eso golpeó a una economía cubana que ya atravesaba una grave crisis energética.

La falta de combustible contribuyó a los problemas de generación eléctrica, al transporte y a la actividad económica.

La situación fue particularmente complicada porque Cuba depende de combustibles importados para mantener funcionando buena parte de su sistema energético y de transporte.

Así, la crisis política venezolana dejó de ser un asunto exclusivamente diplomático para convertirse en un problema cotidiano para los cubanos.

Caracas tampoco es la misma

La relación cambió porque Venezuela también está atravesando una transformación.

Tras la captura de Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina y comenzó a implementar algunas medidas de apertura política, aunque sin romper completamente con la estructura construida durante el chavismo.

Un informe de expertos independientes de Naciones Unidas señaló en septiembre que hubo una reducción de algunas detenciones políticas y medidas como la liberación de presos y el cierre de El Helicoide, pero concluyó que buena parte del aparato de seguridad y represión permanecía intacto.

Eso significa que Cuba ya no tiene exactamente el mismo socio que tenía antes de enero.

La Venezuela de Maduro, estrechamente alineada con La Habana y enfrentada abiertamente a Washington, desapareció.

La nueva Venezuela tiene que administrar una relación mucho más compleja con Estados Unidos y enfrenta sus propios desafíos económicos y políticos.

¿Se rompió la relación?

No exactamente.

Cuba no ha cortado relaciones diplomáticas con Venezuela y sigue considerando al país un amigo.

Pero el lenguaje utilizado por La Habana es revelador.

Que un alto funcionario cubano evite utilizar la palabra “aliado” representa un cambio importante respecto a la retórica de las últimas décadas.

Expertos consultados por EFE consideran que la relación quedó prácticamente congelada después de la captura de Maduro.

La diferencia también se explica por la pérdida de los mecanismos materiales que sostenían la alianza.

Sin el flujo de petróleo venezolano, Cuba tiene mucho menos margen para mantener el modelo de cooperación que existió durante los años de Chávez y Maduro.

Estados Unidos aprovecha el aislamiento de Cuba

La desaparición del respaldo venezolano también dejó a Cuba mucho más expuesta frente a Washington.

La administración de Donald Trump ha aumentado la presión económica sobre la isla y ha dejado claro que busca cambios profundos en el gobierno cubano.

En los últimos meses, Estados Unidos ha restringido aún más el acceso cubano a combustibles y ha endurecido medidas económicas.

Trump incluso ha advertido públicamente que Cuba debería alcanzar un acuerdo con Washington.

La Habana, por su parte, sostiene que cualquier modificación de su sistema político es una cuestión de soberanía y ha rechazado las exigencias estadounidenses.

La presión es especialmente complicada porque Cuba ya no cuenta con el mismo respaldo energético de Venezuela.

Una alianza que difícilmente volverá a ser la misma

La relación entre Cuba y Venezuela no ha desaparecido, pero sí parece haber entrado en una etapa completamente diferente.

Durante años, Caracas proporcionó a La Habana recursos energéticos y respaldo político, mientras Cuba ofrecía a Venezuela cooperación médica, asesoramiento y apoyo político.

Ese intercambio creó una de las alianzas más duraderas de América Latina.

Pero la captura de Maduro alteró las condiciones que hicieron posible esa relación.

Cuba perdió a su principal proveedor de petróleo, varios de sus efectivos murieron durante la operación estadounidense y Venezuela comenzó a redefinir su relación con Washington.

Al mismo tiempo, La Habana enfrenta una presión económica y diplomática mucho mayor.

Por eso, el cambio más importante quizá no sea que Cuba y Venezuela hayan dejado de ser amigos.

Es que ya no tienen la misma capacidad para sostener la alianza que durante años convirtió su relación en uno de los ejes políticos más importantes de América Latina.

El vínculo todavía existe, pero el mundo en el que nació ya no es el mismo.

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