El nuevo impuesto a las remesas: 5 impactos clave en América Latina
Washington / Ciudad de México / San Salvador / Tegucigalpa — A partir de 2026, Estados Unidos aplicará un impuesto del 1 % sobre las remesas en efectivo enviadas al extranjero, una medida incluida en el paquete fiscal conocido como “One Big Beautiful Bill”. Aunque suena modesto, expertos y autoridades advierten que tendrá consecuencias profundas para los países dependientes de estos envíos familiares.
Golpe directo a los hogares migrantes y receptores
Millones de migrantes que envían remesas sufrirán un recorte directo en el dinero que llega a sus familias. Un envío promedio de 400 USD se vería recortado en 4 USD. En California, por ejemplo, cerca del 47 % de las remesas se dirige a México, lo que puede suponer un desembolso extra de más de 200 USD por año por remitente
Efecto dominante sobre economías vulnerables
Países como El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua dependen en gran medida de las remesas, que pueden representar hasta el 20–30 % del PIB. Un estudio estima recortes de alrededor de 7 % del PIB en estas naciones. México —que recibe cerca de 5 % de su PIB en remesas— podría perder más de 1.500 millones USD anuales, y algunas regiones como Chiapas perderían hasta el 15 % de su PIB local .
Reducción de los envíos y aumento de las vías informales
El aumento del costo puede llevar a una caída en los envíos formales: por cada 1 % de aumento, las remesas pueden caer un 1.6 %. Esto también podría fomentar la migración adicional y el uso de canales informales como criptomonedas o transferencias en efectivo a través de intermediarios no regulados
Impactos sobre las economías de EE.UU.
Aunque el impuesto está diseñado para recaudar fondos, podría afectar a la economía estadounidense. Los inmigrantes destinan el 85 % de sus ingresos a consumo local; cobrar más por las remesas reduciría su poder adquisitivo y, posiblemente, su gasto
Controversia diplomática y política
Gobiernos como los de México han criticado la medida por injusta y discriminatoria. El presidente Claudia Sheinbaum calificó el impuesto como “un golpe a los trabajadores que ya pagan impuestos” y anunció gestiones diplomáticas para revertirlo
. Organismos internacionales lo advierten como un error de política pública que hiere la confianza y la cooperación regional .
Conclusión: ¿efecto real o simbólico?
Aunque recortado del 3.5 % inicial al 1 %, el impuesto a las remesas tiene un impacto directo en las economías de América Latina y en el sustento diario de millones de familias. Asimismo, podría impulsar envíos informales, mina la recaudación formal y genera tensiones diplomáticas.
Frente a esto, los migrantes y gobiernos enfrentan ahora un dilema: aceptar la pérdida aunque mínima de cada envío o buscar alternativas menos transparentes —y potencialmente más riesgosas— para preservar el apoyo familiar.


