Intercambio inusual: Bukele repatria a migrantes venezolanos a Caracas tras pacto con EE.UU. para liberar a ciudadanos estadounidenses
San Salvador / Washington / Caracas — En una operación diplomática poco común que ha generado intensas reacciones en América Latina y Washington, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, acordó enviar de regreso a Venezuela a cientos de migrantes venezolanos deportados por EE.UU. a territorio salvadoreño, a cambio de la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses detenidos en Caracas, así como decenas de presos políticos venezolanos.
La operación, que involucra al menos tres gobiernos y ha sido calificada como un gesto político de alto impacto, fue confirmada por fuentes del Departamento de Estado y por voceros del Ejecutivo salvadoreño este martes. Según dichas fuentes, el acuerdo fue alcanzado tras semanas de negociaciones discretas entre Washington, San Salvador y emisarios del gobierno de Nicolás Maduro.
¿Cómo llegaron migrantes venezolanos a El Salvador?
Desde 2023, bajo políticas migratorias más restrictivas implementadas por Estados Unidos, decenas de vuelos de deportación con destino incierto comenzaron a aterrizar en terceros países, entre ellos El Salvador, con personas que no eran salvadoreñas, pero fueron expulsadas por no poder ser repatriadas directamente a sus países de origen.
El caso de los migrantes venezolanos ha sido particularmente complejo, debido a la ruptura diplomática entre EE.UU. y el régimen de Nicolás Maduro, lo que impedía vuelos de deportación directa a Venezuela.
Bukele, en su afán de consolidarse como un aliado estratégico de Washington, aceptó recibir temporalmente a cientos de migrantes venezolanos en centros de detención salvadoreños, a cambio de beneficios en cooperación bilateral.
El acuerdo con Caracas: liberaciones a cambio de retorno
Según documentos filtrados por medios salvadoreños, el acuerdo tripartito estipula que El Salvador organizaría vuelos humanitarios para retornar a los migrantes venezolanos a Caracas, mientras que Venezuela liberaría a 10 ciudadanos estadounidenses, incluyendo a contratistas de empresas petroleras y misioneros, que se encontraban detenidos bajo cargos de espionaje o sabotaje.
A cambio, Bukele habría solicitado la liberación de al menos 40 presos políticos venezolanos que fueron acogidos en San Salvador bajo protección especial.
“Este es un gesto humanitario, pero también de liderazgo regional”, declaró un portavoz del gobierno salvadoreño. “El presidente Bukele está demostrando que El Salvador puede ser un actor clave en las soluciones a las crisis migratorias y diplomáticas de la región.”
Reacciones divididas
En EE.UU., la Casa Blanca evitó comentar detalles específicos, pero agradeció "la colaboración constructiva" de El Salvador. Algunos legisladores republicanos criticaron el acuerdo por “legitimar indirectamente al régimen de Maduro”, mientras que otros lo vieron como una señal de que Washington está explorando nuevos canales de diálogo con Caracas ante el estancamiento de las sanciones.
Organizaciones de derechos humanos, por su parte, expresaron preocupación por la repatriación forzada de migrantes a Venezuela, país donde muchos de ellos podrían enfrentar represalias o condiciones inseguras.
“Ningún migrante debe ser usado como moneda de cambio”, señaló Human Rights Watch en un comunicado.
Conclusión: diplomacia pragmática en tiempos de crisis
El acuerdo entre EE.UU., El Salvador y Venezuela pone en evidencia una nueva dinámica en la geopolítica regional: la flexibilidad de actores como Bukele para jugar un papel estratégico entre potencias enfrentadas.
Mientras el presidente salvadoreño refuerza su imagen de “intermediario eficaz”, la situación de los migrantes y la crisis democrática en Venezuela siguen sin resolverse de fondo. Sin embargo, este movimiento podría abrir una nueva etapa de negociaciones indirectas en una región donde la migración, los presos políticos y los intereses cruzados ya no se manejan en compartimentos estancos.


