“Melissa” deja un rastro de destrucción en el Caribe: más de 30 muertos en Haití y graves inundaciones en Cuba
El huracán Melissa, uno de los fenómenos más poderosos en la región en la última década, dejó tras su paso por el Caribe un saldo devastador: al menos 30 personas fallecidas en Haití, decenas de desaparecidos, miles de viviendas destruidas y fuertes inundaciones en Cuba, donde la tormenta continúa afectando con lluvias torrenciales.
El ciclón, que alcanzó la categoría 5 con vientos superiores a 295 km/h durante su paso por Jamaica, ha puesto nuevamente a prueba la vulnerabilidad de las islas caribeñas ante el impacto del cambio climático y los desastres naturales.
🇭🇹 Haití: tragedia en medio de la emergencia humanitaria
En Haití, el país más golpeado por el paso de Melissa, las autoridades confirmaron 30 muertes y más de 50 desaparecidos, especialmente en las ciudades de Les Cayes, Jérémie y Jacmel, donde los deslizamientos de tierra arrasaron barrios enteros.
“Hemos perdido todo: casas, cultivos, animales. El agua llegó de golpe y no hubo tiempo de escapar”, relató Marie Clément, residente de Les Cayes.
El primer ministro Garry Conille declaró el estado de emergencia nacional por 30 días, mientras equipos de rescate internacionales intentan acceder a zonas rurales completamente incomunicadas.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que la catástrofe podría agravar la crisis alimentaria que ya afecta a más de 4 millones de haitianos.
🇨🇺 Cuba bajo el agua: daños en el occidente y el centro del país
En Cuba, aunque Melissa se debilitó al tocar el territorio, sus bandas exteriores dejaron intensas lluvias e inundaciones en las provincias de Pinar del Río, Artemisa, La Habana y Cienfuegos.
Más de 60.000 personas fueron evacuadas, y las autoridades informaron daños severos en infraestructuras eléctricas, carreteras y cultivos agrícolas.
“El nivel del agua subió más de un metro en cuestión de horas. Muchos barrios de la capital quedaron sin electricidad durante toda la noche”, informó el periódico estatal Granma.
El Instituto de Meteorología de Cuba pronostica que las lluvias continuarán durante las próximas 48 horas, con riesgo de inundaciones costeras y crecidas de ríos.
🇯🇲 Jamaica: el epicentro del desastre
Melissa tocó tierra en Jamaica el pasado fin de semana con vientos de casi 300 km/h, causando destrucción masiva en Kingston y otras ciudades del sur.
El gobierno jamaicano calificó el impacto como “la peor catástrofe natural desde el huracán Gilbert en 1988”.
“Nunca habíamos sentido algo así. Las casas volaban, los árboles se partían como si fueran de papel”, dijo Leroy Watson, habitante de la capital.
Equipos de rescate internacionales, incluyendo unidades de EE.UU., Canadá y República Dominicana, se encuentran colaborando en las tareas de búsqueda y asistencia humanitaria.
Un patrón cada vez más extremo
Meteorólogos y expertos en cambio climático advierten que Melissa confirma una tendencia alarmante: los huracanes del Atlántico se están volviendo más intensos y destructivos, alimentados por el aumento de la temperatura de los océanos.
“El Caribe está experimentando huracanes más fuertes, con lluvias más concentradas y trayectorias más impredecibles. Melissa es una consecuencia directa del calentamiento global”, explicó el climatólogo cubano José Rubiera.
En los últimos cinco años, más de 10 tormentas categoría 4 o 5 han afectado la región, una cifra sin precedentes en la historia reciente.
Solidaridad internacional
Tras conocerse los daños, varios países han ofrecido ayuda humanitaria inmediata.
Estados Unidos anunció el envío de equipos de rescate y suministros médicos a Haití, mientras la ONU y la Cruz Roja Internacional activaron fondos de emergencia para asistir a las comunidades afectadas.
“La prioridad ahora es salvar vidas y garantizar agua potable, alimentos y refugio para los desplazados”, señaló Antonio Guterres, secretario general de la ONU.
El Caribe de pie, una vez más
A pesar de la devastación, los testimonios de solidaridad se multiplican.
Vecinos que rescatan a otros entre los escombros, iglesias que abren sus puertas como refugios y voluntarios que distribuyen comida muestran la resiliencia de los pueblos caribeños ante cada desastre.
“El huracán se llevó nuestras casas, pero no nuestra esperanza”, dijo una joven haitiana a medios locales.
Melissa ya avanza hacia el Atlántico norte, pero su paso ha dejado una huella imborrable:
la de un Caribe que sigue resistiendo entre el dolor y la determinación, recordando al mundo que la lucha contra el cambio climático ya no es una opción, sino una urgencia.

